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CULTURA
Siete contra Tebas
Fabián D.Arcos
LA HABANA, Cuba, octubre (www.cubanet.org) Más
significativo de la celebración del Día
de la Cultura Cubana este año ha sido el
estreno de la obra de teatro Los Siete Contra
Tebas, de Antón Arrufat, que en el lejano
1968 obtuvo el premio José Antonio Ramos
de la UNEAC y marcó el inicio de lo que
en la cultura cubana se conoce como "El quinquenio
gris".
Treinta y nueve años ha tenido que esperar
para poder ser llevada a las tablas. En este tiempo
el autor, comentando los 14 años que pasó
en el ostracismo, declaró que "los
pasé casi tranquilamente. Pensé
que ante todo era inocente, que tenía razones
y que mi obra es mi momento. El estado intentó
realizar su obra conmigo. No lo consiguió.
Y yo conseguí hacer la mía. El estado
cumple su destino. Los escritores deberían
cumplir el suyo." (El País, 31 de
julio de 1997).
Estrenada por el grupo Mefistos, de Tony Díaz,
que se encuentra en la vanguardia de la actividad
en la presentación de lo mejor del repertorio
nacional e internacional, y bajo la dirección
acertada de Alberto Sarraín, la puesta
en escena constituye un momento memorable en la
historia contemporánea del teatro cubano.
Por la cantidad de actores que requiere contó
con la participación de invitados de los
grupos Teatro D' Dos, Teatro D' Sur y bailarines
de la compañía de Santiago Alfonso
y pasó de los habituales escenarios del
grupo (la sala Llauradó y el teatro Rita
Montaner) al teatro Mella, más grande,
que resultó repleto.
Todos estuvieron magníficos, como homenaje
no sólo a la cultura nacional, sino también
a su autor y las víctimas inocentes del
fatídico quinquenio. La escenografía,
las luces, el vestuario, el maquillaje, la música,
todo a la altura del momento. El trabajo del director
sobre la obra original actualizó los hechos
hasta nuestros días y los enmarcó
en Cuba al incorporar elementos de la cultura
afrocubana a algunos personajes claves.
El tema de la obra, la guerra y el fratricidio,
son asignaturas pendientes de la realidad cubana,
por ello su valor y significación perduran.
Por ello muchos nos preguntábamos por qué
después de la rehabilitación de
su autor no se había llevado a escena esa
obra. Y es opinión de este periodista que
más que las buenas intenciones de un ministro
que dice estar abierto a toda manifestación
de arte verdadero, el hecho es hijo de la guerra
de mensajes electrónicos que se llevó
a cabo entre intelectuales cubanos en distintos
destinos sobre ese lamentable quinquenio gris.
En la introducción a la puesta en escena,
el autor en su propia voz declaró: "Y
para dicha de Tebas, su autor no ha muerto. Está
aquí, ocupa su lugar y su luneta, habla
y camina, sonríe y estrecha las manos que
se extienden para saludarlo. Otros han muerto,
entre ellos muchos de sus grandes amigos y pequeños
enemigos, otros viven en tierra ajena y ni unos
ni otros podrán asistir a este espectáculo,
que he de ver con vida y salud, sépanlo
bien los que me quieren y aquellos que hubieran
preferido que esta obra no se estrenara jamás".
Y concluyó: "Las circunstancias sociales
en que los hombres que la condenaron pudieron
llevar a cabo esa desdicha, ya no son las mismas.
Han pasado casi tres generaciones. Todos somos
más sabios".
Es verdad. Pero ello no significa que el país
esté exento de que quinquenios como aquel
desaparezcan para siempre. La censura continúa
y si se quiere tener una somera idea de esa verdad
demos un paseito por la televisión y el
cine cubano, y veremos ahí a los nuevos
censores, hijos legítimos de los Torquemada
de los sesenta y setenta, con un caudal importante
de obras prohibidas y censuradas.
Por ello, la obra continúa en la actualidad.
Tebas sigue sitiada. El próximo combate
de esa guerra parece ser el congreso de la UNEAC
que ya se prepara. En todos los procesos de cambio
los intelectuales estuvieron a la vanguardia.
Mientras tanto disfrutemos de esta puesta en escena,
augurio de lo por venir.
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