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HISTORIA
La mejor farmacia de Cuba
Tania Díaz Castro
LA HABANA, octubre (www.cubanet.org) - Mientras
las farmacias cubanas en su gran mayoría
permanecen con sus mostradores y vidrieras rotos,
sus viejos anaqueles con muy pocos medicamentos
y en locales ya inadecuados, la mejor farmacia
del país fue fundada en 1882 por el cubano
Juan Fermín Figueroa y el francés
Ernesto Triolet, ambos doctores en Farmacia.
Es conocida como la Botica Francesa y se encuentra
en la ciudad de Matanzas. Es, además, la
única farmacia del siglo XIX que se conserva
de forma original en el mundo gracias al esfuerzo
de varias generaciones de matanceros que han sabido
protegerla del descuido oficial y del saqueo.
La Botica Francesa, restaurada recientemente,
exhibe siete salas donde pueden apreciarse cientos
de frascos de cristal y fina porcelana, medicamentos
originales, libros con detalladas explicaciones
de fórmulas médicas y numerosos
implementos que fueron utilizados por sus dueños
en la producción de brebajes, polvos, elíxires
y hasta perfumes.
Rehabilitado el primer nivel de la botica, se
procede a restaurar y convertir también
en museo los aposentos de los antiguos propietarios,
donde vivió además Celia Triolet,
la hija del farmacéutico francés,
a quien se le ha dedicado como homenaje una sala
de artes plásticas en un entresuelo del
bellísimo inmueble matancero.
En la Exposición Mundial de París
de 1900 fue galardonada esta Botica Francesa de
Cuba, precisamente cuando a nivel mundial se había
obtenido la aceptación entre el farmacéutico
como fabricante de medicamentos y el médico
como terapeuta.
Más adelante, a finales de los años
cincuenta, la industria farmacéutica alcanzó
un gran auge en el mundo entero. Sin embargo,
como dato histórico, es un deber señalar
que fue precisamente a partir de 1959, con el
triunfo de la revolución, que en la Isla
comenzaron a desaparecer las farmacias luego de
ser intervenidas por el estado y los medicamentos
elaborados artesanalmente dejaron de comercializarse,
hasta que se reanudó el interés
oficial por ellos a consecuencia del Período
Especial, surgido en la década del noventa.
En un país donde prolifera la destrucción
y el abandono y donde de forma paradójica
se le nombra "potencia médica",
la existencia de la célebre Botica Francesa
de Matanzas, a 125 años de su creación,
resulta un verdadero milagro.
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