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SOCIEDAD
CIVIL
La fuerza del empeño
Rafael Ferro Salas, Abdala Press
PINAR DEL RÍO, Cuba, octubre (www.cubanet.org)
- Realizamos, con algunas mujeres miembros de
la directiva de la FLAMUR en esta provincia, un
recorrido por algunas de las casas talleres de
la organización.
En el recorrido nos acompañó la
señora Minerva Corbillón, coordinadora
nacional de la agrupación femenina. "FLAMUR
sigue viva gracias a los hermanos del Grupo de
Apoyo a la Democracia. De no ser por Frank Hernández,
Magdelivia Hidalgo y los demás integrantes
de ese grupo en el exilio, ya nuestro trabajo
fuera solamente historia para algunos. A nombre
de nuestras mujeres solicito que esto sea dicho
a la prensa", declaró Minerva.
FLAMUR cuenta en esta provincia con cinco talleres
que brindan servicios a la población. Estuvimos
en la casa taller "Adela Azcuy". En
el sitio se dedican al trabajo de peluquería
y manicura. Al frente de un colectivo pequeño,
pero laborioso, integrado por tres mujeres, se
encuentra la señora Maria Elena Pérez.
"Nuestro taller mantiene su ritmo de trabajo
gracias al esfuerzo que nosotras mismas hacemos
para resolver las cosas que necesitamos. Ahorramos
un dinerito por acá, otro por allá
y compramos a las mismas personas de la población
las herramientas para el trabajo de peluquería
y arreglos de manos. Aquí en las tiendas
no hay eso -me refiero a las tiendas donde se
venden las cosas con dinero cubano que es el que
uno tiene-. En las de venta por dólares
si hay de todo, pero a esas no les podemos llegar.
En ocasiones hemos recibido ayuda del exilio.
El trabajo nuestro tiene dos objetivos. Uno es
el de ayudar a las gente que más lo necesita.
Me refiero ejemplo a un servicio de peluquería
y de manicurista que muchas personas de la población
no pueden pagar a particulares ni en las instalaciones
del estado debido a los altos precios. El otro
objetivo es la posibilidad de relacionarnos más
con la población, y que se conozca nuestro
trabajo".
También conversamos con la señora
Dayami Piñera, que está al frente
de una casa taller en el poblado La Coloma. Es
un pueblo de pescadores y allí las condiciones
para el trabajo de la organización son
más difíciles. "El taller está
ubicado en mi propia casa. Allí en La Coloma
las cosas son más difíciles. Nosotras
no somos políticas, pero se nos mira así
por parte de las autoridades. En honor a la verdad
les voy a decir que se nos respeta, pero nos vigilan,
y eso es bien incómodo. Nosotras estamos
ayudando a los más necesitados, eso en
ninguna parte del mundo es delito". Dayamí
está trabajando en acercar más mujeres
de su zona a la organización, crear más
casas talleres y de esa manera extenderse más
en esa localidad rural.
Por nuestra parte quedó el compromiso
de visitar más adelante otras casas de
FLAMUR, principalmente los futuros sitios que
ya tienen en planes, principalmente en las zonas
rurales. Vimos en esas mujeres el afán
de ayudar a los más necesitados y a la
vez recibimos una lección de sincera modestia
y organización del trabajo en condiciones
difíciles.
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