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SOCIEDAD
CIVIL
Una mujer extraordinaria
Tania Díaz Castro
LA HABANA, octubre (www.cubanet.org) - No recuerdo
dónde leí que el nombre de una persona
tiene mucho que ver con su personalidad. No lo
dudo si pienso en Rosa Berre, aquella sencilla
e inteligente cubana que en 1994 fundó
CubaNet desde la cocina de su casa en Estados
Unidos.
Al poco tiempo, las informaciones y artículos
publicados en la página electrónica
aparecían en los medios de divulgación
de numerosos países. Su amor por la libertad
de expresión había triunfado.
Rosa Berre, quien cumple el 19 de octubre un
año de fallecida, nos dejó CubaNet
como legado, y los periodistas que durante años
colaboramos con su proyecto, aún continuamos
fieles a su propósito de contribuir al
desarrollo de una sociedad civil, pese a vivir
en una dictadura.
De Rosa recuerdo su voz, la que me parece escuchar
mientras escribo. Siempre cariñosa, amable,
sincera y llena de comprensión. No tuve
el privilegio de conocerla y decir, como dicen
todos los que la trataron, que Rosa era toda dulzura
y bondad; una mujer extraordinaria.
Conversé por teléfono con ella
durante ocho años, siempre sobre nuestro
trabajo. Nos alentaba, sufría con nosotros
la brutalidad con que nos trata el régimen,
sólo por informar al mundo la realidad
de Cuba.
Sentimos cómo Rosa padeció la Primavera
Negra de 2003. Todavía están en
prisión muchos de sus colaboradores. Dedicada
por entero a promover una prensa libre en Cuba,
luchó durante más de una década
por mantener los principios éticos de CubaNet,
institución sin fines de lucro, sin filiación
política.
Rosa fue marginada en Cuba como periodista en
los años sesenta y conocía muy bien
cómo funcionaba el control de los medios
de comunicación bajo el castrismo: ni una
hendija de libertad, pues los medios son propiedad
del estado.
Se exilió en 1980 junto a su familia,
y pudo lograr su gran anhelo como cubana: esparcir
por el mundo las voces silenciadas en la Isla
sólo por pensar diferente.
Este 19 de octubre se cumple un año de
su desaparición física, de no escuchar
su voz. Todos recordaremos siempre a Rosa con
amor.
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