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RELIGION
Celebran cubanos el día de Orula
LA HABANA, Cuba - 8 de octubre (Fabián
D. Arcos / www.cubanet.org) - Miles de cubanos
celebraron el 4 de octubre, como ya va siendo
tradicional, el Día de Orula, deidad afrocubana
a cargo de la adivinación en el panteón
yoruba.
Sincretizado con el santo católico San
Francisco de Asís, tienen en común
el amor por la Humanidad y la dedicación
al sacerdocio. Los intérpretes de Orula
son los babalawos, término cuya traducción
significa "padre de los grandes secretos",
encargados de adivinar el pasado, presente y futuro
de los que se consultan y marcar las obras y trabajos
necesarios para alcanzar los objetivos propuestos
en las consultas.
En todos los municipios de la capital se desarrollaron
fiestas en celebración de este Orisha Mayor.
En los barrios con mayor tradición religiosa,
Guanabacoa, Regla, Cerro, Centro Habana y Habana
Vieja, las fiestas fueron abundantes, y su nivel
dependía de la solvencia económica
de cada babalawo y sus ahijados.
En un Ilé Ifá (casa de culto de
Ifá, donde viven y trabajan los babalawos)
este reportero pudo conversar con los invitados.
Muchos llevaban ofrendas a Orula, con sus collares
y pulsos verdes y amarillos, colores distintivos
de la deidad, y hacían votos porque les
concedieran ante todo salud, pues en uno de los
patakies (caminos o avatares que narran historias
de los orishas y a partir de los cuales se hace
la adivinación y se marcan las obras) Orula
pudo vencer a la Ikú (la muerte). Casi
todos pedían salud para ellos, sus familiares
y seres queridos. Preguntados si alguno pedía
por la salud del anciano dirigente que hace más
de un año se debate entre la vida y la
muerte, ninguno respondió afirmativamente.
Casi todos pedían, además que se
les ayudase a salir de la difícil situación
económica que afrontan. Y otros porque
les permitieran emigrar para encontrar un futuro
mejor. Muchas plegarias iban dirigidas a mantener
la unidad de la familia en un sistema donde se
han perdido muchos valores morales y las vicisitudes
materiales corrompen las relaciones humanas y
familiares. Y otros para que les ayudase a mantener
sus negocios y empleos para poder sostenerse económicamente.
En fin, como cada año, miles de practicantes
de la creencia religiosa más difundida
en la isla encomiendan su alma, su futuro y prosperidad
al más piadoso de todos los orishas afrocubanos,
Orula.
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