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EDUCACION
La nueva escuela
Rafael Ferro Salas, Abdala Press
PINAR DEL RÍO, octubre (www.cubanet.org)
- Su inauguración fue todo un acontecimiento.
Muchos se alegraron. Los más entusiasmados
fueron los muchachos con vocación deportiva.
La escuela sería cantera de atletas de
alto rendimiento; al menos ese era el objetivo
principal de su construcción. La nombraron
Ormani Arenado.
Fue erigida en las afueras de la ciudad de Pinar
del Río. Desde la carretera se ven sus
instalaciones. Desde lejos parece una cosa, cuando
uno entra en ella la realidad es otra. La visité
hace unos días con un amigo que se desempeña
allí como entrenador de esgrima.
La edificación no deja de ser impresionante
por su gran tamaño. Los alumnos deambulaban
por los pasillos. No pude entrevistar a ninguno.
Desde mi posición de periodista independiente
no me quedó más remedio que entrar
al plantel de manera encubierta y dedicarme a
observar cada detalle sin hacer ningún
comentario.
-Lo primero que vas a notar será el deterioro
en las instalaciones deportivas -dijo mi amigo.
Tenía razón. Abandono total de
las instalaciones exteriores. En los bloques de
albergues y docentes faltaban las ventanas; las
paredes habían perdido sus colores y comenzaban
a descascararse.
-¿Por qué los alumnos no llevan
el uniforme?
-Sabía que me harías esa pregunta.
Los muchachos no llevan el uniforme desde hace
tiempo. Al principio algunos lo usaban, pero después
empezaron a escasear y poco a poco se fueron creando
el hábito de no llevarlo.
Supe además que por esa escuela ya han
pasado cuatro directores. Uno de ellos fue juzgado
por desviar recursos del plantel y enriquecerse
ilícitamente.
-Los otros que pasaron por aquí no hacían
nada. Se dedicaban a sacar todas las ventajas
que les daba su condición de jefes con
los padres de los alumnos; vivían como
reyes. Aquí hay muchos alumnos del campo.
Los directores les pedían a los padres
todo tipo de cosas. Tenían hasta sus corrales
con cerdos en los alrededores de la escuela. Ahora
hay un director nuevo que ya va por el mismo camino;
pero no pasa nada.
La mala alimentación de los futuros deportistas
es una constante en el plantel. Basta decir que
en toda el área no hay una cafetería
para que al menos -con sus propios recursos- los
alumnos puedan adquirir algún alimento.
Anteriormente había bebederos y poco a
poco fueron desapareciendo. Pude ver que algunos
muchachos tomaban agua sin ningún tipo
de tratamiento en los grifos de los alrededores.
-Los implementos para impartir las clases tuve
que hacerlos con particulares. Me cansé
de pedirles a los directores las cosas que me
hacían falta y nunca tuve respuesta. En
cada reunión mis solicitudes se quedaban
en promesas, pero ninguna se cumplió hasta
ahora.
Llegó la hora del almuerzo y me llamó
la atención la casi ausencia total de muchachos
a la entrada del área del comedor. Eso
es algo bien raro en una escuela de alumnos internos.
Me aclaró la duda mi acompañante.
-Los alumnos casi nunca almuerzan. No se le puede
llamar almuerzo a eso que les dan. Para los que
trabajan en la cocina es un buen negocio que los
muchachos no visiten el comedor. Casi todos esos
trabajadores tienen también corrales de
cerdos en los alrededores de la escuela. Lo que
los alumnos no comen se convierte en alimentos
para los cerdos.
No pudimos entrar a los pabellones donde los
alumnos duermen, pero supe de las malas condiciones
que allí imperan. El lavado de las ropas
de camas corre por cuenta de los padres de los
estudiantes. La limpieza de los cubículos
no es sistemática.
-Los corrales de los cerdos tienen mejores condiciones
que los dormitorios de los alumnos. Los cuidan
con más esmero sus dueños. Son su
negocio. Hay que verle el lado positivo a todo
esto, amigo mío. A lo mejor en un futuro
somos la primera provincia de Cuba que lleva al
extranjero un equipo de puercos deportistas.
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