|
HUMOR
Nefasto y el hombre nuevo
Víctor Manuel Domínguez, Sindical
Press
LA HABANA, Cuba - octubre (www.cubanet.org)
- Los especialistas en "hombrenuevología"
de la fábrica de cuadros Comunisting Light,
en Palmira, han dicho: ¡sí se puede!
Esto quiere decir que la voluntad y la materia
prima para reiniciar la construcción del
hombre nuevo están garantizadas. No importa
si para lograr una producción estable y
duradera haya que identificarlos desde la base.
Moldearlos. Asignarles tareas. Confiarles misiones.
Probarlos. Colocarles un chip en el catálogo
de fórmulas sobre el socialismo real, el
falso, el híbrido, y darles una palmadita
en el trasero para que salgan a repetir el lema
"¡Si se puede!" por nuestras vaquerías
y marabuzales.
Los principales insumos (el derecho a decir
la verdad con valentía y un módulo
de aseo) están garantizados.
Pero eso sí, las producciones no pueden
ser en serie. Ya estamos cansados de que todos
rechacen a coro ser el secretario general de un
comité de base de la Unión de Jóvenes
Comunista (UJC), quieran cumplir misión
entre los visitantes de la torre Eiffel, o hagan
el amor con la foto de un auto.
Este modelo de hombre nuevo tiene que ser igual,
pero distinto a los demás.
Para ello, tienen que jurar decir la verdad,
sólo la verdad, y nada más que la
verdad, y no cumplir, como lo hicieron con notas
de excelencia sus antecesores.
Nada de fintas, mareos, actitudes pusilánimes,
distensión, indiferencia política
y otros fallos sin recambio que aparecían
en las piezas de los hombres nuevos hoy catarreados
en el taller de la vejez.
El hombre nuevo actual debe ser todo terreno.
Sobrevivir lo mismo bajo la cascada de un derrumbe
en Centro Habana, que saltar desde una escalera
de incendio de New York.
En primer lugar, debe quedar bien identificada
la marca "Cascarilla" en sus flamantes
modelos "Sanguijuela" y "Sofocador".
Luego, insertar estos especimenes en los dúos
del Partido encargados de cantar hasta la ronquera
las irregularidades en las empresas y organismos
donde la economía se asfixia por la falta
de aire nuevo, sufre de insuficiencia de presupuesto
aguda, y se encuentra en coma por un colapso centralizador.
El eficaz modelo de hombre nuevo "Sanguijuela",
diseñado para aliviar las subidas de tensión
financiera del país, contribuir al equilibrio
del desvío de recursos en el sector estatal,
y sobre todo, ser parte de los serios problemas
en la política de cuadros, los robos y
la insuficiencia en la productividad, será
muy apreciado entre los depredadores sociales
de la nación.
Por su parte, y con igual nivel integral, el
modelo "Sofocador" llenará de
gloria las páginas infernales del comportamiento
ético y estético de nuestra juventud.
Dotado de un chip con tecnología de punto
(y coma), más un exclusivo programa de
bla-bla-bla, el hombre nuevo "Sofocador"
velará por el pelo, las sayas, los aretes,
lo que dicen, miran y sueñan los jóvenes
del país, para en un análisis liberador,
sumárseles y decir: no hay nada que hacer.
De seguro ambos modelos removerán la base
del relajo social y apuntalarán el techo
lleno de filtraciones y a punto de derrumbarse
de la economía nacional.
Tal vez no resuelvan del todo los problemas,
pero cuando miles de sanguijuelas vegetarianas
y sofocadores bajo el fuego inunden el país,
el monto de los robos, los desvíos y las
indisciplinas sociales tocarán a menos,
y así no caerá en quiebra la responsabilidad
individual.
Hay que confiar en la marca "Cascarilla",
invertir en su embrujada acción. No sólo
por su nombre abrecaminos y su fama de conjurar
el mal, sino también porque su producción
nada más exige poco seso y mucho huevo.
Es preciso que apostemos por los modelos "Sanguijuela"
y "Sofocador" como antesala de lo que
vendrá si reciclamos las fórmulas
y no introducimos cambios en el funcionamiento
y diseño del motor.
Pero se necesita reanudar la búsqueda
y producción del hombre nuevo, aunque las
piezas, los accesorios y el terreno por donde
se moverá tengan más años
que Matusalén, y menos posibilidades de
subsistir que un mudo del Bell Canto.
Eso se los aseguro yo, Nefasto "El patentizador".
|