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POLITICA
A votar y opinar… con cuidado
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - octubre (www.cubanet.org) -
Dos eventos participativos se unen en el espacio
y el tiempo cubanos. Una convocatoria para asambleas
en el gobernante Partido Comunista con el propósito
de opinar y criticar con libertad todos los aspectos
de la vida nacional sin censuras.
La base programática para tales asambleas
sería el discurso pronunciado por Raúl
Castro el pasado 26 de julio en Camaguey. Estas
asambleas ahora han sido extendidas a la base,
a las llamadas ONGs de base. Le toca su turno
a las organizaciones políticas y de masas.
El otro evento concurrente y de menor importancia,
son las elecciones. Digo de menor importancia
porque se trata de un evento completamente controlado,
que excluye el pensamiento disidente o discordante
de la línea oficial.
El tema electoral no es mi fuerte. Nunca he votado
en una elección libre y democrática.
Cuando llegó mi edad para votar me encontré
como única opción al Partido Comunista.
Mi turno para votar estuvo siempre vigilado por
los llamados Comités de Defensa de la Revolución
(CDR) y por la aprensión de perder la oportunidad
de graduarme o el empleo.
El actual sistema electoral cubano es tan complicado
que requiere un trabajo dedicado en todas sus
partes para eso. Una trampa compulsiva que requiere
análisis cuidadoso.
Lo que verdaderamente motiva a la gente en la
calle son las asambleas para criticar al gobierno.
Está descartado que el objetivo que persigue
el gobierno con estas asambleas, sea conocer qué
piensa y quiere el pueblo.
El Ministerio del Interior dispone de una eficiente
dependencia que le permite conocer la opinión
pública sin necesidad de convocar asambleas
de ningún tipo.
Entonces, el objetivo es otro. ¿Cuál?
Para muchos estudiosos del tema se trata de ganar
tiempo. A la vez, se ofrece un ejercicio catártico
a la población. Una variante de éxodo
masivo, para relajar tensiones.
Se trata de permitir que la gente diga lo que
tiene entre pecho y espalda, pero con límites.
Cuando hay desahogo, las tensiones sociales no
resueltas se relajan. La gente siente el alivio
falso de haber expresado parte de la frustración
que les embarga. Se trata del 'más de lo
mismo' ya conocido. Sólo es cuestión
de ganar tiempo. Pero aún así, hay
que criticar 'con medida'.
Por lo pronto, los temas más recurrentes
son en primer orden, el transporte, el racionamiento
y las fuerzas productivas atadas. Siguen, el apartheid
turístico y social, las prohibiciones y
limitaciones al derecho de propiedad personal,
las demandas de libertad económica y las
protestas por las desigualdades y por los privilegios
que disfrutan la élite de gobierno y los
extranjeros.
Nada de lo anterior constituye un descubrimiento
para los promotores de las asambleas de marras.
Ellos saben que el pueblo de Cuba no es, entre
otras cosas, masoquista. De todos modos, no se
trata de libertad absoluta. Criticar si, pero
con mesura. Sin afectar los intereses primados
de la élite. Sin tocar al Comandante reflexionante
o al general ejecutante.
La reaparición del Comandante, satisfactoriamente
deteriorado e incapaz de pronunciar largos discursos
(a pesar de las ediciones traicioneras), augura
que saldrá electo en febrero.
Así será, si Dios no se apiada
antes. Su reelección anunciada sería
una de las resultantes del eficaz sistema electoral
cubano y la infaltable Seguridad del Estado.
Estamos en presencia de otro pulseo del Departamento
Especial (DE) del Ministerio del Interior con
el pueblo de Cuba. Mantener las opiniones en el
marco de lo conveniente al régimen, será
otro servicio que la Seguridad del Estado prestará
a la dictadura de la familia Castro.
Inexplicables y coincidentes roturas en los servidores
de Internet que usa la prensa independiente de
Cuba, facilitan las cosas para la dictadura verde
olivo. Otra contribución para mantenerlo
todo bajo control.
jgonzafeb@yahoo.com
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