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SALUD
PUBLICA
Disfunciones sin solución
Aimée Cabrera
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - Los tiempos
cambian, el machismo disminuye y un joven casado
narra su padecimiento desde un plano amistoso.
Para él deja de ser tabú el conocido
tema de la disfunción sexual, que es causa
de separaciones y divorcios.
El gobierno ofrece pocas soluciones, que lejos
de ayudar a solucionar los problemas, los agudizan.
Si se acude a la atención primaria de
salud, el médico de la familia no tiene
a donde remitir al enfermo, ya que no existen
suficientes consultas de sexología. El
único servicio de este tipo se ofrece en
el Centro Nacional de Educación Sexual,
CENSEX, en el Vedado.
"Obtener un turno en CENSEX es más
difícil que sacarse la lotería"-
explica un joven, quien hace más de un
año trata de concertar una cita, y recibe
siempre la negativa de la recepcionista.
"La demanda es muy grande, los turnos se
dan con mucha anterioridad. Por ejemplo, llamé
en abril y me dijeron que los turnos, hasta junio,
ya habían sido repartidos. El centro recesa
en julio y agosto, así que tengo que esperar
a septiembre, a ver si tengo más suerte.
Mi esposa ya no es comprensiva como antes, y temo
perder mi matrimonio" -expresó el
joven.
Los cubanos conocen los nombres de muchos medicamentos
y suplementos a través de la propaganda
de los canales de televisión extranjeros.
En el mercado negro se venden estos productos.
Atrás quedaron los tiempos de acudir al
yerbero para preparar en la casa cocimientos de
huevo de gallo o de ortiguilla, esta última
mezclada con canutillo y rabo de zorra para devolver
"la naturaleza decaída del hombre",
como explica un entendido en el libro El Monte,
de Lidia Cabrera.
Tampoco los hombres hacen mucho caso ya a la
ingestión de huevos de carey y ostiones,
alimentos capaces de restablecer ciertas funciones.
Para ponerse a tono con los tiempos, los afectados
van en busca de la "pastillita de la felicidad",
como le dicen a la Viagra, a pesar de que existen
otras marcas como Vega, Profecía y Cialis.
El precio por unidad de estos productos nunca
son inferiores los 2 CUC (50 pesos).
El necesitado compra una cantidad superior para
que le salga más barata la inversión,
y algunos se convierten no sólo en consumidores
sino en vendedores de estas píldoras.
"Los precios varían según
las marcas, miligramos y demanda. La Viagra de
100 mg llegó a costar 5 CUC y más.
Ahora está a 3 ó 4, según
el lugar donde se venda", refiere el joven.
"Me convertí en vendedor de Viagra,
vivía una zozobra perenne porque temía
ser sorprendido por la policía. La gente
me pedía que se las fiara pero no podía
correr ese riesgo, aunque no siempre hay Viagra
de 50 mg, la de más demanda entre los jóvenes.
En este país estar enfermo es un lujo.
Con tanta dificultad para ver a un sexólogo
y con los precios tan altos que tienen las pastillas
no habrá otra solución que optar
por la abstinencia sexual".
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