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EDUCACION
No todo lo que brilla es oro
Aimée Cabrera
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - Es conocida
la propaganda de perfección educacional,
a propósito de los niveles de instrucción
y cultural existentes en Cuba, con respecto al
de otras naciones del Tercer Mundo.
Si bien éstos pueden ser superiores, y
prueba de ello ha sido el reconocimiento otorgado
por prestigiosas instituciones internacionales,
algunas experiencias en este sector hablan en
sentido contrario.
El curso escolar recorre su recta final y tanto
padres como alumnos perciben falta de solidez
en las materias impartidas, no sólo en
el nivel primario, sino en el medio que incluyen
a la secundaria básica y al preuniversitario.
En la primaria, un maestro que imparte clases
a un mismo grupo de niños en diferentes
grados se toma la atribución de violar
las orientaciones metodológicas para prepararlos
con materias que aún no deben recibir,
como sucede en un aula de cuarto grado.
La madre de uno de los estudiantes expresa: "Cómo
me va a decir el profesor a estas alturas que
mi hijo está mal si ni siquiera le revisa
las libretas, ni fue capaz de ver la deficiencia
en los cortes evaluativos anteriores".
Un padre opina que su hijo de seis años
y alumno, de primer grado ya sabe leer, escribir,
sumar restar y multiplicar "aunque a veces
le cuesta trabajo hacer las tareas, y "debieran
dosificar mejor los contenidos por grados".
Los padres de Claudia, de 14 años, alumna
de noveno grado en una secundaria básica
urbana y los de Michael, estudiante de onceno
grado en un preuniversitario en el campo creen
que gracias a las mesadas que envían sus
familiares desde el exterior han podido sufragar
las clases particulares para que sus hijos puedan
tener índices académicos altos.
Los padres critican la falta de madurez y profesionalidad
de los maestros emergentes, responsables de impartir
las asignaturas, excepto el idioma y la educación
física, reto para el que no están
preparados adecuadamente. Los bachees van saliendo
poco a poco.
Una profesora universitaria que pensaba seguir
trabajando prepara su jubilación porque
dice no sentirse motivada a impartir clases, actividad
que ha realizado durante más de 25 años.
"Los alumnos ignoran los contenidos que debían
haber aprendido en el preuniversitario, y esto
conlleva a un atraso en el programa que, de por
sí, está apretado. Es como si le
hablara a gente de otro planeta, no saben nada"
-expresa.
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