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POLITICA
¿Quién nos representa?
Laritza Diversent Cámbara
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - Es la asamblea
Nacional del Poder Popular, el órgano supremo
del poder político de la nación
cubana, la que representa y expresa la voluntad
soberana del "pueblo". Está compuesta
por diputados nacionales, hombres y mujeres, representantes
de los más variados sectores de nuestra
sociedad. Sin embargo, no pensaban en nosotros
estos legisladores cuando aprobaron y pusieron
en vigor leyes que anulan nuestros más
elementales derechos. Tampoco cuando limitaron
el ejercicio de nuestros derechos constitucionales
frente al poder de un estado que no encuentra
límites constitucionales, ni jurídicos,
ni temporales.
Ejemplo de lo anterior es la vigente Ley No.88,
más conocida como "ley mordaza",
que anula nuestro legitimo derecho a expresarnos
y a opinar libremente acerca de la gestión
política del actual gobierno. O la Ley
No.77, que nos prohíbe participar conjuntamente
con el estado en el quehacer económico
del país.
¿No es acaso el Parlamento Cubano un
órgano heterogéneo en su composición?
¿No cuenta su membresía con la presencia
de trabajadores, intelectuales, religiosos, campesinos?
Entonces, ¿cómo pueden ser unánimes
las decisiones que afectan la vida de nuestros
ciudadanos? ¿Cómo pudieron nuestros
representantes populares aprobar la pena de muerte
sin antes reconocer constitucionalmente el derecho
a la vida?
Fue precisamente en este órgano político
en el que delegamos nuestra soberana facultad
de legislar, atribución que no han ejercitado
a nuestro favor. Tanto es así, que los
derechos reconocidos por la Constitución
de la República a sus ciudadanos, no cuentan
en nuestro ordenamiento jurídico con una
regulación legal ordinaria que nos permita
el ejercicio efectivo de los mismos.
Si en verdad representan y expresan nuestra voluntad
general, entonces ¿por qué han incumplido
con su obligación de crear leyes que protejan,
defiendan y garanticen el libre ejercicio de nuestros
derechos y libertades fundamentales?
No tenemos representantes populares a ningún
nivel. El delegado municipal es sólo un
recepcionista de quejas y lamentos, pero nunca
explica a sus electores (ni puede hacerlo) que
gestión realiza para resolver esos problemas
que siempre quedan sin solución. Los delegados
y diputados provinciales y nacionales respectivamente
están tan alejados de la población
que ni se sienten.
¿Qué podemos esperar de esas personas
que no proponemos, ni nominamos directamente?
¿Cómo podemos asegurar que representan
nuestros intereses si no conocemos los de ellos
en particular?
La representación política del
pueblo cubano está permeada de compromisos
y oportunismos políticos y económicos.
No olvidemos que de su seno salen los hombres
que dirigen al país. Son a ellos a quien
representan, son ellos los que escogen minuciosamente
los miembros de este importante órgano.
En correspondencia, estos deben permitir y tolerar
que los otros ejerzan ilimitadamente el poder
del gobierno, les permitan legalizar la esclavitud
y la represión.
Queda demostrado que no es la voz ni el sentimiento
de millones de cubanos lo que este órgano
político, instrumento de la elite gobernante,
representa y expresa. Ellos sólo tienen
una misión, que dura ya 48 años:
preservar a los castristas en el poder y eternizar
este régimen militar que nos agobia.
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