PRENSA INTERNACIONAL
Mayo 28, 2007

Irak: Del café cubano al heroísmo

Por Beatriz Parga. Diario Las Américas, 26 de mayo de 2007.

Cualquiera que esté acostumbrado en Miami a recargar energías con un buchito de café cubano seguramente se imagina la nostalgia que siente un cubano en Irak cuando le quitan la costumbre de un tajo. A fin de cuentas, algunos dicen que es el dulce brebaje capaz de despertar a un muerto, una agradable costumbre y una pausa en el trajín diario. Para un ejecutivo cubanoamericano llamado a prestar servicio en Irak, el café contribuye a romper el hielo y ganar aliados.

Así lo comprobó por propia experiencia Otto Padrón, Vicepresidente de Programación de la cadena Univisión , quien como reservista del ejército de Estados Unidos descubrió que la costumbre de tomar café le brindaba la oportunidad de estrechar los vínculos con los oficiales iraquíes con los que compartía las barracas y la vida militar.

Y es que el café, tan popular en Miami, en Irak es una rara curiosidad ya que en el lejano país la gente no toma café sino té chai. "No me menciones la palabra chai. Tomé tanto chai en Irak que se me pusieron los dientes rojos, parecían oxidados", explica Padrón, quien se llevó a Irak una pequeña cafetera para hacer café cubano, esa bebida caliente y muy dulce que tanto se parece al expreso de los europeos.

Pronto el momento de colar café se convirtió en una costumbre casi diaria para aliviar las tensiones y extender lazos de amistad. "Mi familia y algunos amigos me enviaron algunas cajas de café Bustelo y cuando empecé a prepararlo, a los iraquíes les gustó mucho", recuerda Padrón quien conserva como testimonio una fotografía en la que soldados norteamericanos e iraquíes hacen un alto a su jornada diaria para compartir un buchito de café.

La pausa aromática comenzó a incorporarse en la rutina diaria de un país en el que las horas parecen más largas por el peligro latente de las emboscadas suicidas de fanáticos religiosos y de los insurgentes.

"Como en las películas, el miedo que no ves es el peor miedo", dice Padrón sobre este territorio de Irak en el que, afuera de las barracas militares, el calor y la falta de aire acondicionado son dos factores que condicionan la jornada de trabajo, que incluye una necesaria siesta a mediodía. En compensación del tiempo en que se resguardan del sol, los iraquíes trabajan hasta la medianoche y algunos extienden a la madrugada su jornada laboral.

"La gente se levanta temprano y empieza a trabajar hacia las 7 a.m. Después de la siesta del mediodía se levantan de nuevo y siguen hasta las 3 a.m. La cafeína del chai los mantiene alerta y les permite trasnochar. Tienen un horario más europeo ya que cenan a las 9 p.m. a pesar de que en Mogul y en la mayoría de ciudades iraquíes no hay electricidad de noche debido a que muchos tendidos eléctricos y grandes generadores fueron destruidos por la Guerra del Golfo y por insurgentes que ocasionalmente les colocan bombas a las torres.

En las noches, la falta de electricidad no se siente, debido a que la temperatura refresca y con el termómetro a 20F hasta se siente frío. En cambio, a partir del mediodía el calor puede resultar agobiante con 115F a la sombra y un sol calcinante en el verano, que se prolonga por siete meses.

"Por causa del calor la gente suspende todas las actividades a mediodía, las construcciones se paran al igual que cualquier trabajo físico; las ciudades parecen pueblos fantasmas por varias horas porque la gente se va a descansar. Tal vez por eso los iraquíes son más lentos; no son hiperactivos porque con el calor se agotarían mucho y sus cuerpos perderían mucha agua y se deshidratarían", comenta Padrón.

Cuando el calor cede, alrededor de las 4 p.m., la ciudad vuelve a cobrar vida. A las 5 p.m. oscurece. "En octubre ellos adelantan la hora para tener más horas de sol. Pero por causa del calor aprovechan la noche y no parecen cansarse ni sentir sueño".

Para el ejército, las horas de trabajo eran flexibles. Tampoco existía el eterno mito de levantarse en las barracas a la madrugada. "Si nos acostábamos tarde trabajando, podíamos levantarnos a las siete de la mañana y hasta un poco más tarde. Además teníamos aire acondicionado. El ejército cuida bien a su tropa todo el tiempo", afirma el ejecutivo de la cadena televisiva.

Padrón formaba parte de un grupo de diez oficiales con una brigada de 43 en la división de alrededor de 120 soldados, a las afueras de una base americana flanqueada por otra base iraquí. También había un grupo de boinas verdes y un equipo de albanos que se ocupaban de la seguridad de la base.

Y cuando se hablaba de seguridad, la expectativa de una emboscada siempre estaba presente. De hecho, Padrón tuvo su bautizo de fuego el 19 de octubre del 2006 en la región oriental del valle del río Tigris, en una operación con ocasión del Ramadán, mientras se desplazaba en una misión conjunta con el ejército iraquí. Mientras avanzaban se escuchó el llamado de una estación de policía Iraquí, que había sido atacada por la insurgencia.

Padrón iba al frente de un convoy de cinco vehículos cuando a pocos metros explotó una bomba detonada por un asaltante suicida que se había propuesto detener la caravana militar para evitar su avanzada hacia el cuartel de policía iraquí que se encontraba sitiada por los insurgentes. Sin embargo, en vez de retroceder, Padrón tomó la decisión de continuar en medio de una lluvia de ataques de morteros, ametralladoras y explosivos, sobrepasando las líneas de fuego con la que el enemigo intentaba detener las fuerzas aliadas.

"Sin dudarlo, el mayor Padrón le ordenó a su fuerza retornar el fuego", dice el documento que acompaña la Medalla de Bronce de reconocimiento a su valor.

El cruce de fuego continuó por varias horas. En un momento dado, un cuerpo de ingeniería fue atacado aproximadamente 500 metros al sur de donde Padrón combatía. "Bajando del vehículo sin temor a su seguridad personal y expuesto al fuego enemigo, el Mayor Padrón y otros integrantes de las fuerzas norteamericanas e iraquíes se dirigieron a un edificio de la longitud de una cuadra, dándole claridad a la operación al igual que despejando uno de los caminos más peligrosos de Mogul, con el propósito de cerrar y destruir las fuerzas enemigas, que eran superiores a las suyas", se lee en el documento en inglés.

La heroica acción de Padrón desbandó el ataque enemigo forzando a las fuerzas rebeldes anti-iraquíes a retirarse y neutralizando el más largo ataque realizado por los grupos insurgentes como parte de la Ofensiva del Ramadán, que se dio coincidiendo con el mes del ayuno musulmán.

No espere, sin embargo, escuchar al heroico personaje contar con vehemencia sus hazañas militares. Y es que tanto en el campo de batalla o en su alta posición en la cadena hispana más poderosa de los Estados Unidos, Padrón es un hombre modesto.

Fue difícil convencerlo de dar una entrevista. Finalmente, la petición pudo concretarse cuando se le explicó que muchas familias hispanas de Norteamérica tienen a sus hijos, padres y esposos en la guerra, y quisieran tal vez conocer un testimonio de primera mano por parte de alguien que tuvo que abandonar temporalmente una posición importante para formar parte de las fuerzas con las que el Ejército Norteamericano se propone encauzar a Irak por las vías democráticas.

Por eso cuando se le pregunta sobre el resultado de su viaje, no duda al dar una respuesta:

"Creo que todo lo que hice valió la pena, a pesar del sacrificio de dejar a mi familia, mi trabajo y amistades por un año. Si con eso Irak consigue ser libre y en Estados Unidos estamos menos expuestos a que en los próximos años tengamos un ataque como el de las Torres Gemelas, volvería a hacerlo".



PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster