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DE CUBA El
Nuevo Herald
Afirman los lectores que serie sobre Cuba
fue buen comienzo
Luisa Yanez, El Nuevo Herald.
27 de mayo de 2007.
El sur de la Florida respondió con una
mezcla de elogios y fatiga a la serie multimediática
sobre la espera por un cambio democrático
en Cuba, El rompecabezas cubano. La serie, que
se publicó entre el 11 y el 20 de mayo,
suscitó una vigorosa respuesta de los lectores
a través de correos electrónicos,
publicaciones en la Internet y llamadas telefónicas.
Decenas de reporteros, fotógrafos y técnicos
de video del Miami Herald y El Nuevo Herald trabajaron
conjuntamente y recorrieron Cuba, el hemisferio
y el sur de la Florida para reportar la serie.
Su tarea: evaluar y analizar los eventos ocurridos
a ambos lados del Estrecho de la Florida desde
el 31 de julio, cuando Fidel Castro le cedió
el poder temporalmente a su hermano Raúl.
En general, los lectores describieron la serie
como esclarecedora e informativa.
''Buen empezar. ¡Más, por favor!'',
escribió Richard Albury en un mensaje electrónico
al Miami Herald tras la publicación de
la primera parte de la serie.
FSU 1980 escribió en la Internet: "Me
encantó la serie El rompecabezas cubano.
Esas historias y videos son muy informativos.
Es difícil creer que éste sea un
país que está sólo a 90 millas
del nuestro. ¿Cuándo aprenderán
esos líderes las lecciones de la historia?''
Otros estuvieron de acuerdo.
''Esta es una magnífica recopilación
de información sobre la tragedia de Cuba'',
escribió Gilbert Martínez. "Aplaudo
al Miami Herald y su continuo compromiso con la
verdad y el reportaje equilibrado. Espero ver
más en el futuro''.
''Este es el tipo de reportaje que tiene garra
y da un sentido de la realidad de la vida en Cuba'',
escribió John R. Bomar. "Buen trabajo
de los reporteros''.
Otros elogiaron la amplitud de la cobertura.
''Esto es simplemente excelente'', dijo un mensaje
firmado sólo por Y. Padron. "Creo
que El rompecabezas cubano es una de las mejores
formas de contarle al mundo los horrores del comunismo.
A mí me ha ayudado a comprender un poco
mejor lo que mis padres han estado tratando de
explicarme durante tantos años''.
Algunos exiliados aplaudieron la serie por ofrecerle
a los demás un cuadro verídico de
la situación de su patria.
''Es una página más en su diario
para desenmascarar a Castro y a su pandilla'',
dijo Liborio, en un mensaje expuesto en una página
de Internet.
''Es triste ver como los que tienen el poder
en Cuba viven cómodamente y comen todos
los días mientras el pueblo pasa hambre'',
precisó Octavio de Armas en un correo electrónico.
"Fidel y Raúl no son comunistas, son
más capitalistas que los Rockefeller. Son
dueños de la isla, comen bien, manejan
grandes carros y tienen las mejores casas de Cuba''.
Algunos exiliados se sintieron irritados por
una historia desde La Habana, fundamentalmente
sobre la veracidad de las declaraciones de una
negra cubana, identificada como Juana Rosa, comentando
sobre lo que calificó de racismo en la
Cuba prerrevolucionaria.
Rosa contó no haber podido entrar en un
concierto de Frank Sinatra cuando era joven, aunque
tenía un boleto. Un puñado de lectores
dijo que, en Cuba, el racismo nunca incluyó
segregación.
''¡Eso es mentira!'', dijo un colérico
lector no identificado en un mensaje telefónico
al periódico, en referencia a los comentarios
de Juana Rosa. "A los negros cubanos nunca
les negaron entrada en ninguna parte''.
Otra lectora, María Perry, envió
un mensaje electrónico:
"¿No pudo entrar en un concierto
porque era negra? ¡Hoy no puede entrar en
ninguna parte porque es cubana! Sólo a
los turistas se les permite el lujo de los hoteles,
los shows, la buena comida y la buena atención
médica porque pagan en dólares''.
También hubo quejas de que la serie no
expresaba todos los puntos de vista sobre Cuba
en el sur de la Florida, principalmente de aquellos
que apoyan el cese del embargo norteamericano
y quieren poder viajar libremente a la isla.
''Quizás sea hora de repensar la política
de Estados Unidos hacia Cuba'', escribió
Elena R. Freyre en un mensaje electrónico.
"Yo esperaba que su serie reflejara todas
las diferentes opiniones sobre este complejo problema.
Hasta ahora me siento decepcionada''.
Silvia Wilhelm, directora ejecutiva de la Comisión
Cubano Americana de Derechos Familiares, también
pensó que "se dejó un gran
hueco en esta serie''.
''¿Dónde están representados
los miles que van a Cuba y apoyan los viajes en
el rompecabezas?'', escribió en un correo
electrónico. "¿Dónde
están las voces de tantos en nuestra comunidad
que quieren la relación con la nación
cubana y que prefieren el diálogo a la
hostilidad representada en la serie?''
Los expertos cubanos locales elogiaron el objetivo
de la serie.
''Creo que la serie estuvo bien balanceada. Creo
que el Miami Herald hizo bien tratar de capturar
una variedad de voces con diferentes líneas
de pensamiento'', dijo Juan Clark, profesor emérito
del Miami Dade College, que es un experto en la
migración cubana. Una nueva edición
de su libro Cuba: Mito y Realidad: Testimonios
de un Pueblo aparecerá en los próximos
meses.
Lisando Pérez, un profesor de Sociología
de la Universidad Internacional de la Florida,
encontró poco de nuevo en la serie.
''Quizás sea porque soy uno de los que
han estado diciendo desde hace años que
el cambio en Cuba no va a ser inmediato pero lo
que su serie indica que ha sucedido no es nada
nuevo para mí''. La serie también
''estaba demasiado vinculada a las voces locales'',
dijo Pérez, fundador del Instituto de Investigación
Cubana. "Son personas que no han estado en
Cuba desde hace 40 años y no saben lo que
está pasando allí''.
Algunos lectores se sintieron disgustados por
el tema mismo: Cuba.
''En esta ciudad estamos hartos, hartos, hartos
de que el Miami Herald sólo trate sobre
Cuba, Cuba, Cuba'', dijo una mujer en un mensaje
telefónico.
Fue la misma opinión de este lector: ''Estoy
cansado de que el Miami Herald escriba una historia
todos los días sobre Cuba o Fidel'', dijo
un mensaje en Internet. "Díganme,
cuando Castro se muera, ¿todos los cubanos
van a regresar a su país o toda la isla
va a venir a Miami?''
La serie también estimuló a los
lectores a manifestar lo que piensan que va a
suceder en una Cuba sin Fidel Castro.
''Creo que después de Castro, Cuba va
a ser tomada por las corporaciones americanas,
que lo van a privatizar todo y van a explotar
la isla como a cualquier otro país del
Tercer Mundo'', dijo un hombre que sólo
se identificó como Tom y que dejó
un mensaje telefónico.
Y este mensaje electrónico de Crazy in
Miami:
"El cambio va a venir muy rápido
en Cuba pero no directamente a través de
los cubanos exiliados. La economía va a
cambiar cuando los inversores entren, como hicieron
en Miami Beach, y lo compren todo y conviertan
a Cuba en una amenaza caribeña para las
otras islas''.
Un lector simplemente estaba contento de vivir
en Estados Unidos.
''¡Vivan la democracia y el capitalismo!'',
escribió Tow Nater en un correo electrónico.
''¡Ojalá nunca los demos por descontado!
De ninguna manera es algo perfecto pero, sin duda,
es lo mejor que se ha encontrado''. lyanez@MiamiHerald.com
Fallece sobrina del doctor Carlos J. Finlay
Michael Vasquez, The Miami Herald.
27 de mayo de 2007.
Isis Margarita Finlay, que fue Miss Cuba y cuyo
éxito en ese concurso le inspiró
su afición a viajar por el mundo, murió
el jueves por la tarde debido a lesiones sostenidas
en un accidente de automóvil. Tenía
73 años.
Residía en Miami desde 1975, recientemente
en la zona de Westchester. Su yerno Jeremy Fisher,
dice que Finlay nunca tuvo intenciones de ser
reina de belleza.
'Alguien la retó, diciéndole: 'A
que no te atreves a inscribirte en el concurso'
'', dice Fisher refiriéndose al certamen
de Miss Cuba de 1945. Se ganó la corona,
y el premio fue un viaje a Long Beach, California,
para competir en el tercer concurso de Miss Universo.
Después, según dice Fisher, Finlay
se pasó la vida viajando, visitó
51 países en seis continentes.
En eBay se venden fotos del concurso de Miss
Cuba en blanco y negro como artículos para
coleccionistas. Uno de los que venden esas fotos
anota que Finlay era "sobrina del gran sabio
cubano Carlos J. Finlay''.
Carlos Finlay fue un conocido médico cubano
que vivió de 1833 a 1915, y estaba de veras
emparentado con Isis, según dijo Fisher.
El mayor logro de la carrera médica de
Carlos Finlay tuvo lugar cuando estaba investigando
la fiebre amarilla. Se le acredita con haber identificado
que el transmisor era el mosquito. Una escuela
primaria del SW de Miami-Dade lleva el nombre
del doctor Finlay, y el logotipo es un mosquito
llamado ''Skeeter'', que lleva unos libros.
Después de su reinado de belleza, Isis
estuvo trabajando durante años como especialista
en entrenamiento de trabajo y en desempleo en
el Departamento de Trabajo y Seguridad de Empleo.
Su yerno recuerda que a Isis "le encantaba
cocinar, reírse y cantar''.
''El cielo la llamó'', agregó él.
"Nadie duda de que tuvo una vida maravillosa,
ni de que era muy querida''.
Deja cuatro hijos: Jeffrey, Isis, July y Doris,
y cuatro nietos. Los servicios fúnebres
serán a mediodía el lunes en Rivero
Woodlawn, 11655 S.W. 117 Avenue.
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