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POLITICA
El paciente vitalicio y los submarinos ingleses
Juan González Febles
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - Fidel Castro
no va a morirse nunca. Quedará como su
régimen: en coma perpetuo. Conectado artificialmente
a un laptop, al mando de un televisor y a un teléfono;
en fin, suspendido en el tiempo.
Un médico español, un presidente
africano curandero y un modesto, eficiente y obediente
grupo de médicos cubanos se ocupan de eso.
Los bromistas, que no faltan, dicen que se espera
al médico chino. Este, a su llegada, dirá
la última palabra.
El Comandante será paciente vitalicio
y abandonará esa condición sólo
cuando decida retirarse del resto de sus labores
y ocupaciones, también vitalicias. Lo único
es que no quiere morirse.
El submarino amarillo y además inglés
de los Beatles, fue sacado con urgencia del índice
de casos y cosas prohibidas. Ya puede fondear
sin dificultades junto al Lennon de bronce del
Vedado. Otro es el submarino inglés que
ocupa la atención del paciente vitalicio.
Una de las últimas, entre las "Reflexiones"
del Comandante, se ocupa de un submarino inglés
desconocido hasta este momento. Al menos fue así
para la mayoría de los cubanos. El otro,
amarillo y fabricado con ilusiones en los finales
de la década de los 60, ya dejó
de ser producto decadente, perseguido y prohibido.
En su reflexión, el Comandante se apresuró
al calcular lo que podría hacerse con los
7mil 500 millones de dólares que cuesta
el interesante juguete inglés. ¡Lástima
que no haya calculado, en su momento, lo que podría
haberse hecho, para el transporte público
urbano, con el importe del avioncito presidencial
que hace un tiempo compró a los rusos para
su uso personal!
Pero bueno, en aquel momento ni era paciente
vitalicio ni tampoco periodista en jefe de Granma
a cargo de sesudas "Reflexiones". Mejoramos.
Tiemblo al pensar en los kilométricos discursos
de entonces. Mejor que escriba, al menos uno tiene
opciones.
Hay mucho despecho contra el Occidente desarrollado
en el pensamiento y la acción el Comandante.
No les perdona su prosperidad y su desarrollo.
No se trata ya de buscar formas alternativas de
combustible. La solución del Comandante
consiste en limitar el confort y el progreso en
las sociedades libres de Occidente y de paso,
del mundo en su conjunto. Hay que reconocer que
el hombre piensa en grande.
Se trata de imponer el modelo arcaico, medieval
y excluyente impuesto en Cuba, y de consagrar
la gigantesca metedura de pata que destruyó
la otrora pujante industria azucarera cubana.
Satanizar el empleo del etanol justifica en parte
el desastre azucarero cubano.
Hoy critica al submarino inglés. A este
paso, criticará en breve la exploración
espacial. No olvidar que su ministro de informática
dijo públicamente que Internet era un "arma
de exterminio masivo".
De lo que no habla el paciente es de las leyes
criminales que limitan al pueblo cubano en el
acceso a una vida material y espiritual más
plena. De las leyes que satanizan a los que luchan
por la consecución de la felicidad, por
disponer de la propiedad personal y tomar decisiones
sobre el rumbo que se dará a la vida.
Hay enfermedades incosteables, mucho más
que todos los submarinos ingleses. Son las que
paralizan a una sociedad, la envejecen y obligan
a su población a escapar. Ojalá
que el paciente vitalicio reflexione sobre eso.
jgonzafeb@yahoo.com
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