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CULTURA
Festival poético habanero
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - En
el mundo civilizado, sobre todo en esas ciudades
desarrolladas donde la gente trabaja, consume
y no tiene tiempo para bobadas, apenas se habla
de Cuba. Recuerdo que en Japón, donde pasé
unos meses por los años setenta, me preguntaban
sobre mi país, porque ni siquiera sabían
en qué continente estaba situado.
Pero Cuba, o mejor dicho, sus gobernantes, piensan
que nuestro país es el ombligo del mundo
y que ese ombligo es tan importante, valioso y
trascendental, que todos, todos sin excepción,
lo miran a diario.
Es por eso que en Cuba, cualquier cosa que se
le ocurra a sus gobernantes, se hace en grande,
aunque en realidad esté muy lejos de ser
así.
Del 28 de mayo al 2 de junio próximos
se celebrará en La Habana el XII Festival
Internacional de la Poesía. Según
la prensa oficialista, las lecturas de poemas,
nombradas "Palabras del mundo", no sólo
repercutirán en la capital y en cien localidades
del país, sino además, en los cuatro
puntos cardinales del orbe.
Para comenzar, en una ciudad apenas sin árboles,
al descuido los pocos que quedan y con más
de 20 mil perros vagabundos según la prensa
oficialista, una de las primeras actividades del
Festival será sembrar un árbol en
el parque Víctor Hugo, del Vedado habanero.
Una muestra de lo que el régimen entiende
por poesía fue publicada el domingo 13
de mayo en el periódico Tribuna, un poema
que abarcó una página, titulado
Capital del ansia proclamada. Su autor, Raúl
Valdés Vivó, será un inclaudicable
revolucionario, un reconocido ensayista, historiador,
periodista, diplomático, rector de la Escuela
Superior del Partido Comunista Ñico López,
etc., etc., pero por favor, no es un poeta. No
tiene garra, como diría un amigo mío
que vive en Miami; tampoco bendición de
Dios, según los católicos. Capital
del ansia proclamada es un simple relato, una
narración discreta, un cuento más.
Cualquier cosa menos poesía. Poesía
es algo por donde se pasea un ángel llevando
veloz a cuestas el regalo de un aura para el poeta.
Se dice que los bardos de numerosos países,
más una nutrida representación cubana
-ausentes los más notorios poetas cubanos
del exilio-, se darán la mano para transmitir
mensajes líricos a favor de la paz y el
entendimiento humano, en un país donde
el partido comunista gobernante no entiende ni
acepta disidencia alguna, por muy pacífica
que sea, como tampoco una prensa independiente
que tiene el valor de trabajar pese a una ley
llamada Mordaza.
Si en realidad los bardos que se señalan,
como Juan Bañuelos, Marcelino dos Santos,
Antonio Goncalves, y los cubanos César
López, Rolando López del Amo, junto
a muchos otros, tuvieran el coraje de pedir públicamente
la libertad para nuestros 300 presos políticos,
entre ellos una veintena de periodistas, y los
poetas Ricardo González y Regis Iglesias,
condenados a 20 años de cárcel respectivamente
sólo por escribir, yo creería en
esa máxima que proclama el Festival como
razón de ser.
Pero no nos hagamos ilusiones. Será otro
Festival más para amamantar y elogiar a
una dictadura tan vieja y deteriorada como la
momia egipcia de Tutankamón.
A fiestar se ha dicho, que el pueblo hambriento
cubano paga.
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