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RELIGION
La religión en los pequeños pueblos de Cuba
Héctor Ramón Foret Sánchez
HOLGUÍN, mayo (www.cubanet.org) - Asombra
ver la afluencia de feligreses en las iglesias
de los municipios de Antilla y Mayarí,
al norte del oriente cubano. Me refiero a todas
las denominaciones. Ha sido un rescate de la fe,
que cobra mayor relevancia si tenemos en cuenta
las décadas del corrosivo ateismo que vivió
Cuba.
Cada vez que me encuentro en una actividad religiosa,
inevitablemente recuerdo a Carlos Marx, quien
acuñó la vulgaridad filosófica:
"la religión es el opio de los pueblos".
Por ello debe estar revolcándose en su
tumba, como penitencia por sus desaciertos al
querer inculcar que el hombre es sólo materia
y no alma. Afortunadamente, el peor enemigo de
los falsos profetas es el tiempo.
A mi juicio, en los pequeños pueblos es
donde conserva más acendrada la fe. Alegra
el alma ver la cantidad de niños y jóvenes
que asisten a las iglesias y practican su fe.
Independientemente de sus rituales, las iglesias
ayudan a los necesitados y enseñan principios
éticos y buenas costumbres a niños,
jóvenes y mayores. Son un remanso de meditación
ante el sofoco de la vida diaria.
Se ha visto hasta militantes del Partido Comunista
de Cuba en las iglesias y eso satisface, porque
crea un ambiente de fraternidad y amor entre los
seres humanos, como debe ser.
La labor eclesiástica en Cuba gana terreno
y algún día se verán los
resultados positivos que traerá al país.
Gracias a Dios el cubano ha rescatado su fe, a
pesar de los pesares. Creo que para lo único
que el cubano es puntual es para ir a misa.
En Cuba cientos de opositores guardan prisión
por sus convicciones. La fe en el Señor
es lo que permite entender por qué soportan
lo insoportable; por qué mantienen sus
principios y nada los amedrenta.
La vida religiosa en los municipios Antilla y
Mayarí crece impetuosamente. Mi respeto
a todos los cristianos. Después de tanto
odio está llegando el amor.
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