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CULTURA
¿Quién le teme a Michael Moore?
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Como
aquellos euroasiáticos que desembarcaron
en Cuba por los siglos XIX y XX en busca de fortuna,
hoy nos visitan ciertos personajes cuyas intenciones,
aunque no hagan contacto con el pueblo, son fáciles
de descubrir.
Este es el caso de Michael Moore, cineasta estadounidense
que en días pasados voló a La Habana
acompañado de un grupo de trabajadores
que participaron en las labores de rescate, luego
del acto terrorista contra las Torres Gemelas
de Nueva York. Según el señor Moore,
estos trabajadores no habían recibido en
su país la asistencia médica requerida.
Para eso los trajo a nuestra isla, para ingresarlos
en centros especializados, destinados únicamente
a extranjeros, y al mismo tiempo, como se dice
en cubano, formar el conveniente barullo a nivel
mundial.
Los interesados en el alboroto alegan que Michael
Moore anda buscando no sólo atención
médica, sino más bien fama, y publicidad
para Sicko, su nuevo documental crítico
sobre el sistema de salud de Estados Unidos, que
se estrenará el próximo 29 de junio
y competirá en el Festival de Cannes.
A la sensibilidad de este artista no le afecta
para nada que el pueblo cubano viva sus peores
momentos bajo el castrismo: sin alimento, sin
la acostumbrada ropa de uso que nos viene de pulgueros
capitalistas, y con más de cien mil presos,
en su mayoría jóvenes negros. No
le importa que en Cuba tengamos no uno, sino dos
sistemas de salud: el bueno pagado en divisas,
para los extranjeros, y el menos bueno, para la
población. ¿Los derechos humanos?
Bien, gracias, brillando por su ausencia.
Buscar fama obviando estas verdades es un verdadero
crimen. Pero Michael Moore busca, entre otras
cosas, fama y publicidad, a como dé lugar.
Ignora Moore que la fama es un hábil duendecillo
que fácilmente no se deja atrapar, un aura
luminosa imposible de perseguir, mucho menos para
lucirla como vulgar sombrero. Cuando realmente
nos toca con su luz, nunca más desaparece.
Sólo hay que esperar a que se pose como
ave misteriosa sobre nuestros hombros y cuidarla
de cualquier mal proceder.
El autor de Fahrenheit 9-11 y Bowling for Columbine,
creyó llegar al lugar indicado para continuar
su subida a la cima de la fama; al lugar donde
una vieja dictadura ha tratado de imponer al pueblo,
a martillazo limpio, el odio y el rechazo a todo
lo norteamericano. De acuerdo a la filosofía
imperial del fenecido marxismo-leninismo y según
la prensa castrista, ya puede considerarse a Michael
Moore una víctima más del llamado
bloqueo.
Bueno fuera que mister Moore tomara la decisión
de quedarse en Cuba y realizar su trabajo, como
un cubano más, en las calles de nuestros
pueblos y ciudades. Sólo así podría
saber si llegó finalmente a la Tierra Prometida.
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