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DISIDENCIA
La voz de los que no tienen voz
Héctor Ramón Foret Sánchez
HOLGUÍN, mayo (www.cubanet.org) - El
gobierno cubano no pierde tiempo ni escatima recursos
en su afán de desarticular la oposición
pacífica por todos los medios a su alcance.
Para ello mantiene un gigantesco aparato represivo,
inverosímil por su magnitud en un país
donde sus habitantes carecen hasta de sal.
Para lograr lo imposible no repara en reprimir,
detener y encarcelar a todo hombre o mujer, que
sólo previsto de sus ideas, mantiene en
alto las banderas de la libertad y la democracia.
¿Cómo viven los opositores pacíficos?
En la verdad. ¿Cómo son? Personas
que desterraron de su alma la mentira y la simulación.
¿Pero acaso existe alguna verdad que no
haya sido perseguida al nacer por las dictaduras?
Los opositores pacíficos viven cada minuto
bajo o una gran tensión. No sólo
ellos, también sus familiares.
Sus casas son registradas, los detienen con cualquier
pretexto. Los miembros del aparato represivo ofenden
y amenazan a sus hijos y familiares, convencidos
de que así lograrán quebrar su voluntad
democrática.
Por los medios masivos de comunicación,
en especial el programa Mesa Redonda, se les acusa
de todos los males. Se les difama con epítetos
como gusanos, contrarrevolucionarios, mercenarios.
Una de las especialidades del régimen
para reprimir a los opositores son los actos de
repudio, versión caribeña de los
pogromos contra los judíos en la Alemania
nazi, actos de violencia organizados y estimulados
por la Seguridad del Estado. Cada opositor pacífico
es una persona que lucha por la democracia. Los
órganos represivos saben que no tienen
efecto contra ellos, pues cada opositor sabe el
precio que se debe pagar por la libertad.
El crimen de la chusma que se presta a semejante
ignominia radica en que aterroriza a niños,
mujeres y ancianos en una población que
ya vive dentro del terror. Es una especie de fórmula:
más terror al terror.
Pero la oposición crece. La lucha pacífica
es agua en la que no sabe nadar el totalitarismo.
Sólo posee bayonetas, y sobre ellas nadie
se sienta.
Se puede considerar de muy acertada la definición
que da la organización pro democracia,
Alianza Democrática Oriental, en sus principios
éticos, donde define a los opositores:
"Es difícil definir el concepto de
opositor, por la amplitud y el riesgo que implica
mantener una actitud pública de oposición
en la isla. Un opositor es aquel que vive en la
verdad y lucha y se arriesga por lograr la democracia
y la libertad para nuestro pueblo, manteniendo
una posición firme y ejemplar en defensa
del bien común. Con una actitud de desafió
pacífico ante las arbitrariedades de la
dictadura, asume con dignidad las consecuencias
de su espíritu cívico y moral. Un
opositor es la voz de los que no tienen voz".
Muy precisa esta definición. Debían
aprenderla las autoridades cubanas.
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