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CULTURA
Frida Khalo y Tina Modotti
Tania Díaz Castro
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - El otro día,
por simple curiosidad, le pregunté por
teléfono a un amigo, comunista de vieja
guardia, por qué durante las primeras décadas
del régimen castrista, casi nada se mencionaban
en Cuba a Frida Kahlo (1907-1954); y a Tina Modotti
(1896-1942), dos de las mujeres más importantes
del siglo pasado, no sólo por sus actividades
artísticas, sino también por su
militancia en el movimiento comunista de la época.
Mi amigo Manolo Corrales y González, nada
sorprendido, y como si en vez de 90 tuviera 20
años, me respondió rápidamente,
pero con voz apagada, que por aquellos años
era mucho lo que se hacía, eran otros los
intereses. Fue para reírse.
Tanto Frida, célebre pintora mexicana
casada con Diego Rivera, como Tina, famosa fotógrafa
italiana, modelo del mencionado muralista y amante
de Julio Antonio Mella, fueron quemadas en la
hoguera de la inquisición marxista-leninista
cubana en los años cincuenta y silenciadas
también en los primeros tiempos del castrismo
más ortodoxo.
En Ciudad México, sobre todo durante los
años veinte, ciertas historias amorosas,
consideradas turbulentas, no inspiraron mucha
gracia a los comunistas de Moscú, México
y La Habana. Máxime si Frida y Tina eran
miembros activos en sus respectivos partidos.
En primer lugar, Frida y Tina eran mujeres libres.
Libres en el buen sentido de la palabra. Gustaban
no sólo de bailar entre ellas con amigas,
sino también de amarse según los
impulsos del corazón. Pero tal vez lo peor,
por lo que resultaron marginadas, fue por sus
amoríos con personajes políticos
como León Trotski, y sobre todo con el
líder estudiantil y fundador del primer
Partido Comunista cubano, Julio Antonio Mella.
Eso no lo perdonaron en Cuba los puros en el
poder y devotos de Stalin, a partir de 1959. Nada
importaba que Mella haya sido el fundador de aquel
partido.
Es de destacar que el asesino de Trotski residió
en La Habana a su salida de la prisión
mexicana, y que ya desde antes los viejos comunistas
querían ocultar que Mella, casado y con
una hija, había tenido amores públicamente
en México con una mujer que se dejaba fotografiar
desnuda.
Los homenajes, la divulgación de pinturas
valoradas en millones de dólares, las fotografías
y biografías distribuidas en ferias anuales
del libro de estas dos bellas mujeres de arrolladora
personalidad, vendrían mucho después,
cuando poco a poco comenzó a abrirse la
caja de Pandora.
Tanto se ha abierto, y es bueno decirlo, que
hasta el periódico Granma divulgó
en días pasados el homenaje que acaba de
hacerle a Frida el famoso fotógrafo estadounidense
Spencer Tunick, al seleccionar cien bellas mujeres,
entre 25 y 35 años, para fotografiarlas
como Dios las trajo al mundo en la ex morada de
Frida y Diego, la Casa Azul de Coyoacán,
como un regalo a la famosa creadora mexicana en
el centenario de su nacimiento.
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