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HISTORIA
El último presidente (I parte)
Oscar Mario González
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - 18 años
después de suicidarse la República
al adoptar el rumbo totalitario, el 5 de abril
de 1977, en la ciudad de Miami, se suicidaba el
doctor Carlos Prío Socarrás, último
presidente constitucional de la República
de Cuba.
Su abuelo materno, Carlos Socarrás y Acosta,
fue lugarteniente del general Antonio Maceo, y
se lanzó al campo de batalla luego que
soldados españoles mataron a machetazos
a sus hermanos insurgentes. Así pues, el
hecho de haber nacido en un hogar de vocación
mambisa facilitó su temprano interés
por los asuntos socio políticos del país.
Como todos los jóvenes de su generación
-generación del 30 o primera generación
republicana-, compartió los ideales de
soberanía plena y antiimperialismo, alimentados
por la frustración de una Enmieda Platt
que limitaba nuestra independencia.
No abrazó Carlos Prío las ideas
marxistas que entonces proliferaban en los predios
universitarios. Era de los que veía la
solución a los problemas nacionales dentro
de un marco institucional democrático como
única garantía de respeto a los
derechos civiles y políticos. No aceptaba
que el remedio a los males del país pasase
por una dictadura, aunque ostentara el pomposo
nombre de dictadura del proletariado.
Fue un activo líder estudiantil, destacándose
por su participación en la lucha contra
la dictadura de Gerardo Machado y Morales, ex
general del ejercito mambí, que gobernó
Cuba en el período 1924-1933.
Presidente del Directorio Estudiantil Universitario
(DEU), pasó dos años en prisión
debido a actividades antigubernamentales. Durante
el gobierno de Ramón Grau San Martín
(1944-1948), fue designado ministro de Trabajo,
y posteriormente primer ministro. Fue, además,
miembro de la Asamblea Constituyente de 1940,
y senador de la República. Puede decirse
que de aquella hornada de líderes antimachadistas,
su figura emergió llena de prestigio y
simpatía popular.
En los comicios generales de 1948 resultó
electo presidente de la República junto
a Guillermo Alonso Pujol como vicepresidente.
El gobierno de Carlos Prío ha sido el
más criticado de todos cuantos tuvo la
República. Siguiendo preceptos leninistas,
la revolución cultural ha difundido la
idea de que nuestra vida nacional nació
el primero de enero de 1959. Así, pues,
la etapa prerrevolucionaria constituye una pesadilla
que por horrenda y tenebrosa no merece ni siquiera
mencionarse. Una retahíla de intelectuales
se encarga de tergiversar, ocultar y manipular
el pasado de modo que el presente, aún
siendo imperfecto o malo, resulte preferible.
Lo históricamente cierto es que en aquella
República, que pese a sus deficiencias
marchaba a la vanguardia del progreso continental
y mundial, el gobierno de Prío representó
un peldaño en la escalada de éxitos
hacia el desarrollo material y espiritual del
pueblo de Cuba.
Queriendo garantizar una política de cordialidad
entre los cubanos su gobierno garantizó
el regreso de todos los exiliados políticos,
entre ellos, el de Fulgencio Batista. El hombre
que le daría el golpe de estado el 10 de
marzo de 1952.
Se creó el Banco Nacional de Cuba y de
Fomento Agrícola Industrial (BANFAIC).
El primero, con múltiples funciones de
incalculable provecho, entre ellas la de ser agente
financiero y consejero económico del estado,
así como la de ejercer un efecto compensatorio
sobre la banca privada. El BANFAIC, destinado
a crear, fomentar y mantener las facilidades financieras
a fin de desarrollar y diversificar la producción.
Otras leyes complementarias de la Constitución
de 1940 implementaron el Tribunal de Cuentas y
el de Garantías Constitucionales. Ambas
instituciones encaminadas al reforzamiento del
estado de derecho y la fiscalización de
la gestión gubernamental para evitar la
corrupción.
El último presidente (II
y final)
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