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ECONOMIA
Etanol, mala palabra para la prensa gubernamental
Héctor Ramón Foret Sánchez
HOLGUÍN, mayo (www.cubanet.org) - Se avizora
una revolución en el campo energético
con los llamados biocombustibles. Es decir, que
el empleo de alcoholes y otros subproductos de
la caña de azúcar y otros productos
de la agricultura, es una gran solución,
pero generará nuevos desafíos.
Con ello se producirá un boom económico,
que categóricamente creará cientos
de miles de puestos de trabajo y ayudará
a disminuir el ambiente contaminante en que vive
el hombre moderno, tanto en los países
desarrollados como aquellos en vía de desarrollo.
Brasil ha sido el primero en el empleo de los
biocombustibles. Actualmente más de la
mitad de los autos brasileños usan etanol.
¿Y Cuba qué? Pues la otrora "azucarera
del mundo" se encuentra discapacitada, como
un enfermo grave, para incorporarse a este mundo
de tecnología y progreso.
¿Por qué? Porque 109 centrales
azucareros han sido demolidos; los campos abandonados
e improductivos; y los trabajadores, su mayor
riqueza, pierden las habilidades por la ausencia
de práctica. La causa es el mecanismo económico
que se asfixia en su ineptitud para generar bienestar
y progreso a la depauperada población cubana.
El argumento que se dio al desaparecer la industria
es que no era rentable. Y es lógico, porque
si no hay eficiencia económica, no puede
haber rentabilidad. Se arguyó también
que los campos liberados de las siembras de caña,
se iban a sembrar con cultivos de ciclos cortos
y que ellos mejorarían la alimentación
del pueblo. Pero al parecer los ciclos son extra
largos, porque la vida sigue igual en los mercados:
precios altos y ausencia de productos.
Es de imaginar el bienestar que podría
gozar nuestro pueblo si hubiera existido visión
económica y de mercado. Pero la producción
se perdió y con ella los mercados, que
ahora se encuentran en otros países. Con
el derrumbe de la industria azucarera, perdimos
nuestra identidad económica y el emblema
de nuestro desarrollo.
Sólo queda para la prensa gubernamental
reiterativa e incansable mostrar como les convenga
cualquier nuevo fenómeno en cualquier campo
de la actividad humana. Por ello se observa cómo
atacan y empiezan a considerar al etanol como
una mala palabra. ¿Qué otra cosa
van a decir?
Señores periodistas gubernamentales, pongan
sus pensamientos en función de la reconstrucción
de la industria azucarera cubana. Eso es lo central
y lo que dicta el sentido común. Si no,
que en paz descanse.
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