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POLITICA
Elecciones en Francia: una mirada desde el Caribe
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - Con la elección
de Nicolás Sarkozy a la presidencia de
la República Francesa concluye un proceso
electoral digno de análisis. Más
que unas bien ganadas elecciones por el candidato
conservador, ha sido un triunfo de la democracia,
la responsabilidad y el civismo del pueblo francés.
La participación de alrededor del 85% de
los votantes en ambas vueltas electorales constituye
una demostración del interés de
la ciudadanía de actuar en el destino de
su país.
Al mismo tiempo, el hecho de que el Sr. Sarkozy
sea hijo de emigrante y que su principal rival
sea una mujer, la Sra. Ségolène
Royal, constituyen signos de la mentalidad abierta
del pueblo francés, que nuevamente marca
pautas internacionales en el respeto a la diversidad,
la búsqueda del mérito y la capacidad.
En Francia resulta evidente el surgimiento de
una nueva hornada de jóvenes políticos
altamente competentes, con ideas claras sobre
el futuro de la nación gala, en lo que
también hay que incluir al centrista François
Bayrou; todos con criterios interesantes, lógicamente
en muchos sentidos opuestos, pero con un denominador
común: reforzar las tendencias democráticas
y la edificación de una sociedad con oportunidades
para todos los ciudadanos, incluidos aquellos
procedentes de otros entornos geográficos
y sus descendientes. Es esa una tarea compleja
y llena de dificultades, muchas veces obstaculizada
por incomprensiones y ancestrales diferencias
culturales en cuya eliminación, además
de los franceses, también tienen que contribuir
los emigrantes.
Significativo resultado de estas elecciones ha
sido la derrota de los elementos extremistas,
tanto los ultra conservadores como de supuestos
grupos ultra izquierdistas, muchas veces refugios
de aventureros, ególatras y demagogos.
Para la comunidad internacional, estas elecciones
han constituido una buena noticia. Francia, históricamente,
ha sido importante para la estabilidad mundial.
No sólo ha sido fuente constante de grandes
artistas y literatos, sino también de relevantes
pensadores, filósofos, científicos
y políticos. Ha sido cuna de la democracia
y el respeto de los derechos humanos. Como dijera
el más importante cubano de todas las épocas,
José Martí: "Francia es la
patria de los hombres".
Por ello, los resultados de estas elecciones
y el reforzamiento de la democracia francesa constituyen
noticias estimulantes, máxime en un mundo
cada día más complejo inmerso en
un proceso de globalización, que si bien
ofrece innumerables posibilidades para el desarrollo
a escala planetaria, también trae retos
e indudables peligros.
En estas condiciones, es alentador contar con
una Francia próspera y pujante, con vocación
de contribuir a la solución de los problemas
mundiales. Para Cuba, inmersa desde hace años
en una crisis política, económica
y social, con creciente violación de los
derechos humanos, y cárceles llenas de
luchadores por la democracia injustamente condenados
a muchos años, el proceso electoral francés
resulta una buena nueva.
Francia, con sus ideas de libertad, respeto al
ser humano y la promoción de la justicia
social ha sido históricamente una referencia
para los cubanos. No por casualidad ya en el siglo
XIX los patriotas luchadores por la independencia
eran acusados de afrancesados por las autoridades
colonialistas españolas. En las obras de
los padres fundadores de la nacionalidad cubana
se encuentran muchas referencias a los enciclopedistas
y otros pensadores. Algunos eminentes cubanos
vivieron muchos años allí, y se
impregnaron de sus valores y concepciones.
Desde el Caribe saludamos este triunfo de los
franceses, y les deseamos muchos éxitos
en el continuo desarrollo de su país. Ello
constituye un aliento para proseguir nuestros
esfuerzos por alcanzar una Cuba democrática,
reconciliada y con justicia social.
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