PRENSA INDEPENDIENTE
Mayo 16, 2007

POLITICA
Mínimas expectativas

Jorge Olivera Castillo

LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - La objetividad suele ser una dura contrincante del optimismo. ¿Quién me haría creer en una evolución, rápida y sostenida, hacia la democracia en Cuba? ¿Qué argumento lograría convencerme de las excelencias de un diálogo como preámbulo de una amnistía general para los presos políticos y de conciencia?

Realmente las expectativas se agolpan en un reducto donde las sombras se revelan en calidad de directrices. Debe haber una luz al final del túnel, pero los destellos apenas alcanzan para mantener el equilibrio. Muchos se caen.

La esperanza les resulta un pedregal erizado de desniveles y penumbras. El resto persiste en continuar la marcha. Miran a lontananza y atisban señales que traspasan las utopías con sus cortinas de humo.

"El modelo está agotado", "la crisis actual es insostenible", "el régimen colapsará si no introduce reformas". Estos son algunos de los argumentos que estructuran propuestas, análisis. Son los vaticinios conformados con herramientas sin el velo de la pasión. Sin embargo, el totalitarismo continúa su recorrido. Es descendente y aparatoso, pero definitivamente parte de la cinética.

Es cierto que es pura inercia, bandazos con el sello de la catástrofe. No obstante, aún consigue amortiguar los impactos y hasta lanzar una carcajada en medio de los percances.

Todavía cuenta con reservas mediáticas, petrodólares bolivarianos, policías que saben diseminar el terror con pericia, y obviamente, la habilidad de forjar un imaginario bíblico. Cuba es David, Estados Unidos, Goliat. Una ecuación simple que despierta simpatías y adhesiones en medio mundo.

Por eso la supervivencia, una de las justificaciones para conservar el status más allá de augurios y grietas que apuntan a un derrumbe. Los arquitectos del desastre logran dosificarlo, encubrirlo con una fachada de gestos humanitarios exportados hacia el tercer mundo, gratuidades emparentadas con las caricaturas, igualdades que le dan refugio a la mayor de las pobrezas.

En apariencias se retrata el éxito, con los discursos vienen los intentos de hipnosis, sobre la prensa oficial el país cobra una dimensionalidad quimérica. Todo previsto para darle lustre al mito.

La revolución libre de culpas, sus tropezones convertidos en peculiares movimientos de gimnasia. Los atropellos, la ineficiencia y el desarrollo extensivo de la corrupción borrados de la escena.

En junio los cancilleres de la Unión Europea ratificarán o cambiarán su política hacia Cuba. No preveo innovaciones espectaculares. Es muy posible que se mantenga la posición común y las medidas punitivas de carácter diplomático que se adoptaron en 2004 queden otra vez congeladas por iniciativa del PSOE, como viene ocurriendo cada seis meses.

La existencia de diversos enfoques e intereses respecto a las estrategias a seguir con la mayor isla de las Antillas, debilita la efectividad que podrían tener en la transformación de la dictadura comunista.

No parece que haya soluciones tangibles donde queden establecidas las premisas para la constitución de un estado de derecho en plazos, más o menos breves.

Europa insistirá en proseguir con un estilo que favorezca el acercamiento y con ello la obtención de sus fines, o sea, la apertura democrática con sus exigencias y gestos de parte de los que detentan el poder absoluto. La diplomacia y la gradualidad será la apuesta por fomentar un clima que propicie las bases de una futura solución.

No soy del todo pesimista. Por esta vía se obtendrán resultados en una primera etapa, sin lugar a dudas. Discretos e insignificantes de acuerdo al número de problemas pendientes, algunos de obvias connotaciones humanitarias.

Habría que ver en qué forma, ritmo y dimensión se producen. La actitud del gobierno interino en Cuba arroja muchas dudas y poca claridad en su disposición a entablar una negociación seria.

La certeza de una irreversibilidad de los pasos que se lleguen a concretar, así como el nivel de transparencia de los planteamientos de los representantes del régimen cubano ante un escenario de encuentros de alto rango es, según mi apreciación, más que una sentencia firme, una interrogante en función de no alimentar falsas o demasiadas expectativas.

No puedo, por más que lo intente, depositar toda mi confianza en observar o ser partícipe de un cambio pacífico a la democracia en Cuba a corto plazo.

Hago mi reflexión armado de circunstancias y hechos objetivos. Rehúso festejar por adelantado. Esperaré a que la bruma se disperse. Mientras tanto, continuaré aportando mi caudal de dignidad y perseverancia por el advenimiento de una nación sin la tortuosa marca del odio y la descompostura que siembran las dictaduras. Cuba merece el esfuerzo.

oliverajorge75@yahoo.com


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