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SOCIEDAD
CIVIL
La lección de un maestro
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Un
día, a Reinaldo Cosano Alén no le
permitieron impartir lecciones de Español
y Literatura en el Instituto Preuniversitario
de Alamar, ciudad al este de La Habana. Reinaldo
no era "políticamente idóneo".
El hecho, tan increíble como repudiable,
ocurrió hace trece años.
No obstante, el Sr. Cosano Alén decidió
no interrumpir el flujo de sus enseñanzas
y continuó impartiendo clases en su comunidad.
Reinaldo Cosano Alén vive en una modesta
casa de Guanabo, pequeña ciudad marítima
también al este de la capital. Para extender
su magisterio, Cosano fundó una pequeña
red de bibliotecas independientes en la zona donde
vive.
Al mismo tiempo ejerce, desde hace años,
el periodismo independiente. Hoy, está
al frente de la agencia Sindical Press, especializada
en difundir informaciones sobre la realidad de
los trabajadores en Cuba.
La edad laboral en Cuba no sobrepasa los 60 años.
Resulta paradójico que a los 64 el Sr.
Cosano Alén haya sido obligado a trabajar
como portero por el Tribunal Municipal de Habana
del Este.
Quizás este tribunal tomó tal decisión
porque el Sr. Cosano Alén es profesor de
las asignaturas de español y literatura.
Realmente, los porteros que no poseen la calificación
profesional de Reinaldo carecen de la facilidad
de comunicación que tal puesto de trabajo
requiere. Muchos conocemos de los ladridos que
dan como respuestas, ciertos porteros en algunos
establecimientos muy frecuentados.
Allí, en la puerta de la antigua sociedad
Liceo Náutico de Guanabo, hoy devenido
discoteca los fines de semana, el profesor Cosano
Alén regala las buenas noches a los clientes
afanosos de sudar la camisa al compás del
son o la salsa. Por ese trabajo cobra un salario
de 235 pesos, el sueldo mínimo en Cuba.
El profesor Cosano, como la mayoría de
sus amigos y conocidos, no tiene pensión
como jubilado, pues cuando fue expulsado de las
filas del Magisterio perdió el derecho
al retiro.
A la edad en que otros gozan de un merecido descanso
gracias al retiro, Cosano es un hombre que acude,
con su parsimonia de maestro, a cumplir una extraña
condena de trabajo comunitario, la cual se le
retribuye con 235 pesos.
La lección de dignidad y decencia que
nos regala el profesor Cosano, es un ejemplo que
opaca el menosprecio al derecho de expresar libremente
sus propias ideas.
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