| HUMOR
Instrucciones para rapear
Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press LA HABANA,
Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Mis experiencias en el grupo de pop-rock "El
tenis de Minerva", y en la banda de conciencia "Los asesinos de Luisa
Fernanda" y otros pasodobles que nos catapultaron a la fama, me sirvieron
de mucho a la hora de integrar la agrupación salsera "Aceituna con
hueso y mayonesa", hecho que marcó el antes y después de mi
carrera artística en el rap sinfónico. Esta especie de bojeo
rítmico por el pentagrama musical cubano y de otras naciones, consolidó
los conocimientos teóricos que adquirí en la "Escuela de Cuerdas
para Ahorcados", sin apoyo filial, en el Conservatorio de Instrumentos de
Vientos Tempestuosos para el derrumbe de techos, y en la "Academia de Timbales
para Músicos Inseguros" a la hora de tocar todo lo que obstruya su
camino. Pero la experiencia que más me reveló sobre las notas
teóricas y las borracheras prácticas de la música en la Isla,
fue mi paso por el grupo "Los enemigos del canto y del solfeo", donde
aprendí de primera mano que de nada sirven los estudios a la hora de incursionar
en el rap. ¡Qué Bach ni Beethoven! ¡Ni por mucho Tchaikovski,
Mozart o Vivaldi! ¡Y mucho menos Shubert o Handel! ¡Ni pensar
en Leo Brower, Guido López Gavilán o Harold Gramatges! Sólo
se necesita sentir la música en el corazón y no pensar si resulta
una bomba para los oídos. Ritmo es lo que hace falta. Y para eso
están los raperos Papito "mala noche", Esquicio "muerde
y huye", Yoyita "la ventolera" y otros solistas más que
ponen bien en alto la música cubana con aires de Nigeria, Jamaica y Katmandú.
Y ni hablar de las raíces cubanas de agrupaciones rap-fusión como
"Los mabuleyengues del rap", "Los cloacas profundas" y "La
rapería de la comezón", dignas representantes de lo que se
hace y escucha en cualquier rincón de esta Isla de la música. Ser
rapero no es sólo un estado de ánimo, sino también una explosión
de ruidos, muecas y otros saltos merecedores de un altar y un escenario en el
área de monos del zoológico. No voy a negar que existan solistas
y agrupaciones de rap que ponen la mala nota a la esencia del ritmo, al interpretar
textos audibles y pensables con una música para gente normal. Aunque, gracias
a Dios, y para bien de todo el analfabeto musical que quiera llegar a la fama,
son los menos. Veamos si no las características esenciales que debe
tener un buen rapero, y nos daremos cuenta que la versión cubana de este
ritmo anda por donde debe andar. Instrucciones para ser un buen rapero: -No
debe saber distinguir una guitarra de un trombón. Jamás profundizar
en el canto más allá del de una mocha. Interiorizar que el solfeo,
la práctica coral y la apreciación musical sólo deben interesar
a los intérpretes obsoletos. -Es imprescindible usar la gorra al
revés, los pantalones bien anchos, ripiados y a mitad de la canilla. -No
puede faltar el pulóver seis tallas más ancho. Una cadena al cuello
como la que se le puso a King Kong, 12 dientes de oro y 16 muelas de plata, lentes
de contacto color producido por el L.S.D. Es obligatorio usar argollas hasta en
la nariz. -Si no tiene tatuada hasta la lengua y el pelo de tres colores
chorreándose por la gorra al revés, no muestra ser un buen rapero. -No
puede ser distinguible el texto, y debe girar en torno a lo malas y engañadoras
que son las mujeres, a lo guapo que es usted, y lo feliz que se siente en el solar,
mientras no pueda abandonar Cuba. -Su voz, aunque no hace falta que tenga,
no debe alcanzar más allá del escenario. -Debe optar por alguna
de estas tres condiciones indispensables: bañarse, saber leer o conocer
quién es Daddy Yanqui. Aunque faltan algunas recomendaciones para
alcanzar la plenitud de rapero integral, esa se las daré más adelante,
pues las antes expuestas son suficientes para permanecer en las emisoras más
tiempo que Radio Reloj o Radio Enciclopedia Musical. Eso se los aseguro
yo, Nefasto "El rapero sinfónico". |