|
CORRUPCION
Vergüenza contra dinero
Yosvani Anzardo Hernández, Jóvenes
sin Censura
HOLGUÍN, Cuba - Mayo (www.cubanet.org)
- La doble moral es un deporte de masas en Cuba.
Cuenta con practicantes dignos de medallas olímpicas.
Y no podría ser de otra manera, pues excelentes
maestros nunca han faltado.
Pero algo interesante y hasta valiente está
ocurriendo. La doble moral de los dirigentes es
sólo ante los medios de difusión
masiva, porque cada vez, de forma más abierta,
las personas muestran quiénes son y a qué
se deben.
Como mi intención no es hacer una relatoría
de la corrupción política y administrativa
del país, no mencionaré nombres.
Aunque sí cargos. Nada punible, para evitar
acciones punitivas contra los míos.
El señor Yamé Mulet Gregorio Sansa
es de origen humilde, natural de San Germán.
Siempre les aconsejó a sus amigos que nunca
fueran el uno, porque las cosas de repente se
pueden volver inestables. Pero sí ser imprescindibles,
y mantenerse cerca de la mesa.
De esa forma llegó a ser el vicepresidente
de la Federación Estudiantil Universitaria
(FEU). Para ello contó con el apoyo del
rector de la Universidad de La Habana. En aquel
momento era su suegro. Por cierto, la hija del
rector estudió medicina en Inglaterra.
Y no hay que presumir sobre segundas intenciones,
pues el hombre hoy es el ministro de Educación
Superior. Y si no le gusta el ministerio para
su hija, buenas razones tendrá. Y al fin
y al cabo, el que puede puede ¿no?
Cuando el presidente de la FEU pasó a ser
secretario personal del presidente de la nación,
Gregorio prefirió mantenerse en su lugar
y no ocupar la plaza vacante. Recuerden que eso
de las elecciones es un eufemismo. Luego también
pasaría al grupo de apoyo y con el "pasa-pasa"
pasó a toda su familia de San Germán
para La Habana.
Asegura que nunca le aconsejó a su comandante
destruir la industria azucarera. Y que nunca ha
hecho daño a nadie. No sé. Tal vez
sea cierto.
Ah, un chisme, se divorció del antiguo
rector, o sea, de su hija. Por incompatibilidad
de necesidades. ¡Si la envidia fuera tiña,
cuantas tiñosas no habrían!, diría
mi abuela. Porque yo no le garantizo a nadie que
en mi caso no hubiese hecho lo mismo, si de verdad
con, mis actos, no existiese la posibilidad de
hacer daño.
Y como esta es la historia de Gregorio, no inmiscuiré
en ella al ministro de Finanzas, ni la ministra
de Inversión Extranjera y Colaboración
Económica. Por cierto, famosos por esta
zona. Recibo muchas cartas sobre ellos.
No los tocaré pues tendría que hablar
del resto del politburó, sobre quienes
se dice, padecen del mal de las vacas locas, enfermedad
que jamás padecerá el pueblo y ustedes
saben por qué. Y es que el malévolo
virus le da a la gente por sacar a su familia
del país. ¡Así que revisen,
que esto es viejo!.
Una vez un dominicano que estuvo en mi casa me
comentó que deseaba hacer algo por su país.
Le dije que sólo conocía una forma
digna de empezar.
-Date un tiro en la cabeza.
No sé si me entendió, pero nunca
más lo he visto. Y yo sólo me refería
a que denunciar la corrupción y la injusticia
del país se condenaba a muerte. Porque
la mafia no perdona.
Por eso entiendo que Chibás se disparara
en el estómago, pues ya lo había
hecho en la cabeza cuando comenzó su campaña
"vergüenza contra dinero".
|