PRENSA INDEPENDIENTE
Mayo 3, 2007

POLITICA
Contra todo pronóstico

Oscar Mario González

LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Algunos, dentro de Cuba, esperaban la aparición del Comandante en el desfile del primero de mayo que tuvo lugar en la Plaza de la Revolución.

Digo algunos para aclarar que, en general, la población de la Isla no esperaba nada, y muchos menos alentaba expectativas. Acostumbrados durante casi medio siglo a obedecer, a ir y venir como bueyes mansos, envueltos en sus miserias y arropados en sus temores, a los cubanos lo mismo les da "chicha que limoná", ocho que ochenta y ocho; que aparezca el comandante o que se lo lleve el viento como una vez hiciera con Matías Pérez.

Las razones para hacer realidad tal posibilidad se fundaban en las declaraciones del presidente boliviano Evo Morales antes de viajar a Venezuela para participar en la quinta cumbre de ALBA: "Estoy seguro, hermanos de Cuba, que el primero de mayo el compañero Fidel se va a integrar a seguir gobernando Cuba y Latinoamérica".

Si a ello agregamos la aseveración de Hugo Chávez en la clausura del evento, el 29 de abril: "Fidel está al mando", existían suficientes razones para alimentar las expectativas.

Es cierto que el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón, y el ministro de Economía, José Luis Rodríguez, se habían pronunciado de manera ambigua ante la posible reaparición del Comandante durante el desfile del primero de mayo. Pero ante las declaraciones de Evo Morales y Hugo Chávez, la posibilidad se interpretaba como segura.

Lamentablemente, el cubano ha sido relegado con respecto al extranjero, no sólo en el disfrute de las riquezas naturales del país y en el goce de los más elementales derechos ciudadanos, sino también en la información sobre la salud de sus gobernantes. Bolivianos, venezolanos, colombianos y chinos aparecen en las páginas de la prensa oficial junto al máximo líder. Sólo a través de los extranjeros el pueblo conoce de algo trascendental para los destinos de Cuba, como la salud del comandante Fidel Castro.

Pasó el primero de mayo con menos asistencia de ciudadanos que otras veces. Simplemente porque así lo quiso el gobierno. Pudo haber duplicado o triplicado la cantidad de habérselo propuesto. No lo hizo, y en mi opinión, es algo interesante.

No apareció el Comandante ni pasó nada curioso para la mayoría de la población, inmune e indiferente luego de casi cincuenta años de apariciones y desapariciones, desde aquella vez en que se perdió Raúl Castro para luego aparecer, hasta la desaparición de Camilo Cienfuegos, que nunca apareció.

La comidilla periodística se hará eco durante dos o tres días de la no reaparición de Castro. Después nadie hablará del asunto, como ha sucedido en otras ocasiones en este mundo insular de palmas, cocoteros y negros que bailan rumba como no lo hace nadie en este planeta.


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