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ECONOMIA
La emergencia de la reventa
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de le Expresión
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Nada
me llevó a descubrir que la irrupción
de la menuda visitante tendría otra razón
que la de saludar a la anfitriona. Ella y yo nos
equivocamos rotundamente. La niña, una
morenita de nueve años, no cambió
la cándida expresión de sus ojos
al abrir la jaba y comunicar el mensaje verbal
que su madre enviaba.
Acompañando con la acción sus palabras,
mostró unos cuadritos, unos pantys y dos
pares de medias deportivas. Y además el
mensaje: "Dice mi mamá si quiere comprar
algo de esto". La respuesta de la dueña
de casa fue negativa, aunque cariñosa.
De inmediato la pequeña vendedora puerta
a puerta se marchó. Seguramente continuaría
con su oferta en otras casas del barrio.
Los objetos que ofertaba no eran de buena calidad.
Los cuadritos con flores se venden en las shoppings
en los departamentos de precios fijos, conocidos
como "Todo por un dólar". Igualmente
las medias y los pantys los venden en departamentos
de ofertas en rebaja, generalmente a menos de
un peso convertible. Lo que propicia que los revendedores
los vendan en moneda nacional al doble de su equivalente
en pesos.
Para mediar en este proceso se ha creado una
red de avisadores de ofertas en las tiendas, coleros
y vendedores en las calles que encarecen los artículos
como relojes digitales de plástico, peines,
cepillos de diente, fosforeras, caramelos, galletitas
de crema, platos para adorno de paredes, cuadros
con ilustraciones de flores, relojes de pared
y un largo etcétera de lo que en Cuba siempre
se denominó como "quincallería",
objetos de metal o plásticos de gusto dudoso
y de poco valor. Ellos identifican un producto
como rentable si al revenderlos obtienen un 50
% por encima del precio en que lo compraron.
Sucede en este caso que en el valor está
la diferencia. Porque un pañuelo tipo bandana
que cuesta $ 1, 65 en moneda convertible en una
tienda, los revendedores incrementan su valor
en un 60% en moneda nacional. Y en el caso de
ciertos artículos, se torna imprescindible
comprarlos a los revendedores, pues simplemente
acaparan las ventas, quizás en complicidad
con algunos trabajadores de la propia tienda donde
son puestos en venta.
Así resulta con numerosos artículos
como los tubitos de cola de pegar, las mini baterías
tan necesarias para relojes despertadores, mandos
de televisión, bolígrafos, libretas,
slip de hombres y calzoncillos modelo bóxer,
etc.
La reventa de artículos se ha convertido
para muchos en un trabajo a tiempo completo en
la economía sumergida de los cubanos. Un
conocido que encontré a la puerta de una
tienda, me respondió que compró
tres pomos de gel de baño en el "Todo
por uno" porque visitaría el fin de
semana a unos parientes en el campo y que los
llevaría para revenderlos por allá.
Con el producto de la reventa podría adquirir
algunos otros del campo. En otros casos, las compras
de cualquier artículo no implican el uso
o el consumo inmediato, sino que lo guardan para
revenderlo en caso de quedarse sin dinero.
No es extraño entonces que menores de
edad aparezcan en la puerta de su casa con alguna
que otra oferta. Seguramente, detrás de
la gestión está el ánimo
de un familiar mayor. Los niños son también
empujados por la emergencia de la mala situación
económica a contribuir de una manera directa
con la gestión de financiar las necesidades
del fin de mes.
El episodio de la aparición de la pequeña
vendedora condujo la conversación hacia
el tema de las acciones emergentes en la vida
cotidiana, y la conocida reventa de artículos
comprados a bajo precio.
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