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LABORALES
La máscara sobre la piel
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Hoy,
primero de mayo, se celebra el Día de los
Trabajadores. En Cuba se añaden a la conmemoración
desfiles multitudinarios convocados por el gobierno.
Presionados por los sindicatos, que aquí
no son independientes, miles de trabajadores acuden
a la Plaza. Prefieren ir al desfile a quedarse
en casa y propiciar así la ojeriza del
funcionario sindicalista que puede calificarlo
como desafecto al régimen.
En este "paraíso de los trabajadores"
falta mucho más que la manzana de Adán
para lograr la felicidad de los que requieren
de un salario para vivir. En realidad, podemos
decir que sí hay manzanas, pero valen más
de medio peso en moneda convertible en las tiendas
de recuperación de divisas.
Ayer, un señor jubilado me comentó
lo que le sucedió cuando, cansado de caminar,
escogió un banco del jardín exterior
de un hotel habanero para reposar y un guardia
salió de inmediato a requerirlo porque
está prohibido sentarse allí. El
mulato sesentón tuvo que recordarle al
custodio cuánto había trabajado
para esta sociedad y responderle que de allí
no se iba hasta que descansara, porque estaba
en su país, sin que le importara un pito
el apartheid turístico que padecen los
cubanos en las instalaciones turísticas
del país
El primero de mayo desfilarán miles de
hombres y mujeres por la Plaza. Muchos de ellos
venderán la merienda del gobierno (un sándwich
de jamonada empacado en nylon y una lata de refresco)
para ganarse veinte pesos. Los necesitan para
estirar un salario que no les cubre las necesidades.
Otros acudirán al acto porque tienen el
transporte garantizado; el que les falta para
ir al trabajo. Como el acto es político,
el transporte es prioritario. Los ómnibus,
en estos, casos, siempre listos para el traslado
de miles de personas hacia la Plaza de la Revolución.
Las banderitas de papel elevadas al cielo manifestarán
entonces la aprobación y el apoyo a una
situación que en cualquier otro país
terminaría en manifestaciones de protesta.
Pero en el "paraíso de los trabajadores"
callar, soportar, aguantar, son las consignas
que se transmiten de manera subliminal a los trabajadores
cuando se condena a cualquiera que se oponga al
régimen o exprese cualquiera opinión
contraria a sus designios.
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