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SOCIEDAD
La gran quimera
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Lo
que afirmó Carlos Gardel en uno de sus
tangos, que "veinte años no es nada",
resultaría apropiado para Penélope,
la esposa de Ulises. Pero cuando se ha estado
17 años trabajando en la construcción
para tener el derecho de aspirar a una vivienda,
y que luego de transcurrido ese tiempo aún
esa posibilidad no se materialice, entonces 17
años representan una eternidad, sin poesía.
Y esa es la realidad que persigue, sin benevolencia,
a un grupo de personas que desde 1990 comenzaron
a construir un edificio para viviendas en la calle
Lagueruela, en la barriada de la Víbora,
municipio 10 de Octubre, en Ciudad de La Habana.
Estos ciudadanos forman parte de las llamadas
microbrigadas, plan que tuvo su mejor época
en los años setenta del pasado siglo, y
que, en esencia, consiste en que trabajadores
de oficios diferentes dejen sus labores habituales
y se incorporen, organizados en brigadas, a la
construcción de viviendas, con el propósito
de aspirar a una luego de concluida la obra.
Pero la construcción de este edificio
fue detenida en el propio año 1990, y todos
los microbrigadistas se dedican a construir obras
denominadas de beneficio social.
Ahora ellos plantean, a quienes quieran escucharlos,
que ya es hora, luego de 17 años, de tener
casa propia. Quieren que alguien se sensibilice
con quienes durante tanto tiempo abandonaron sus
profesiones, sus centros de trabajo. Algunos se
encuentran en edad de jubilación, que tendrían
que posponer si no ocurre al fin "el milagro
de la casa".
A los problemas de la vivienda en Cuba se le
pueden otorgar todos los calificativos que sirvan
para ilustrar la gravedad del asunto, pues se
trata de una de las tantas promesas incumplidas
por el gobierno. En el año 1953, cuando
la vivienda en Cuba no constituía un grave
problema, Fidel Castro aseguró que una
revolución en el poder le garantizaría
una casa confortable a cada familia cubana.
En el año 2002 se realizó en Cuba
el último censo de población y vivienda.
Cuatro años después las autoridades
dieron a conocer algunos de los resultados. Afirmaron
que el 75 por ciento de las viviendas se habían
construido después de 1959, y que sólo
existe hacinamiento en Ciudad de La Habana. Para
que un cubano crea esas cosas tiene que ser sordo,
ciego y subnormal.
De todas formas, en 2005 los medios de comunicación
informaron que en Cuba había un déficit
habitacional de más de medio millón
de viviendas. El gobierno elaboró planes
para terminar 100 mil viviendas ese año.
Los planes consistían, fundamentalmente,
en que los necesitados construyeran sus casas
a través del propio esfuerzo.
Finalizando el año, el vicepresidente
del Consejo de Estado, Carlos Lage, aseguró
que las viviendas construidas fueron 110 mil.
Esa cifra no se ha confirmado porque no se dieron
estadísticas al respecto. Ese "logro"
parece muy dudoso, ya que sería la quinta
parte de la necesidad de viviendas de la población.
110 mil viviendas, por otra parte, serían
muy fáciles de apreciar, no sólo
a simple vista, sino también dentro del
ánimo social.
Cuando Castro anunció su receta, hace
más de 53 años, para que todos los
cubanos tuvieran casa confortable y propia, dijo
que los recursos se podían adquirir dejando
de comprar armas, y reduciendo considerablemente
el número de tropas del ejército.
Hoy, el ejército cubano ha crecido varias
veces más que en aquel entonces, y las
armas se han multiplicado considerablemente.
El compromiso moral y político de 1953
aún espera por el cabal cumplimiento. Si
se logra, se contribuirá a que la situación
de la vivienda en Cuba deje de ser la gran quimera
en que la han convertido 48 años de poder
absoluto, a través del máximo líder
que, de paso, iba a resolver todos los problemas
del pueblo cubano.
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