PRENSA INDEPENDIENTE
Marzo 28, 2007

REPRESION
Un poeta comprometido

Miguel Iturria Savón

LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Raúl Rivero (Morón, 1945) era un poeta consagrado por premios y ediciones cuando firmó en 1991 la Carta de los Diez, junto a María Elena Cruz Varela, Manuel Díaz Martínez y otros escritores que decidieron escribir sin censura, lo cual fue tomado como un desafío por las instituciones culturales del régimen cubano. Desde entonces integró la nómina de los intelectuales perseguidos por la policía política. En la primavera de 2003 lo condenaron a 20 años de cárcel por su labor como periodista independiente.

Rivero había sido redactor del semanario cultural El Caimán Barbudo y de la revista Cuba Internacional. Ejerció varios años en Moscú como corresponsal de la agencia Prensa Latina. Sus poemarios Papel de hombre (1969), Poesía sobre la tierra (1972) y Cierta poesía (1982) fueron distinguidos por los premios David, Julián del Casal y 26 de Julio, respectivamente. Su aval poético y periodístico favorecieron la edición de otras obras suyas que aún permanecen en la Biblioteca Nacional y en la bicentenaria Biblioteca de la Sociedad Económica Amigos del País, sede del Instituto de Literatura y Lingüística, donde localicé recientemente 9 de sus libros, todos anteriores a 1991.

Conocí a Raúl Rivero en marzo de 2001 en el Barrio Chino de La Habana. Nos presentó un amigo común que colaboraba con él en la agencia de noticias Cuba Press, fundada en 1995 por Raúl para que el mundo conociera la patética realidad insular y contribuir al nacimiento de pequeñas agencias informativas al margen del control estatal. El poeta y periodista me pareció un hombre sabio y sencillo, con un humor desbordado y un espíritu satírico que confirmé luego en su libro de crónicas Lesiones de historia. No volví a ver al verlo. Ahora lo evoco desde su Puente de Guitarra (México, 2002) y Recuerdos olvidados (Madrid, 2003), poemarios de madurez que avalan su compromiso con la poesía cubana y con las circunstancias vitales y sociales que inspiran su pluma.

En Puente de guitarra -como advierte José Prat Sariol desde México- Rivero "fortalece la paradoja entre la filosa herejía y la suave ternura que siempre ha caracterizado su timbre. Frente a confinamientos y proscripciones, los reales y virtuales versos de su puente atemperan el tono lírico y épico. Duelen porque le duele, encantan porque le encanta, sugieren una autenticidad porque son auténticos acordes de un hombre honrado, cuyo talento suena bien porque siempre ha sido independiente".

La melodía cercana de estos versos es una especie de catarsis personal sin euforia ni verborrea. Evocan el amor y las frustraciones, la soledad, el miedo y la incertidumbre, los sueños y las técnicas de acoso de esos policías que "se infiltran en mis redes afectivas". En ellos, el poeta renuncia "al suplicio de una máscara" porque "el ardor va en la memoria / y la llaga no es un punto en el cuerpo / sino un país donde se ha prohibido la armonía".

En tono coloquial, mesurado y expresivo que nos recuerda los versos medulares de Virgilio Piñera y Heberto Padilla, Raúl Rivero nos regala poemas de gran valor ético y estético. Es el caso de "Orden de registro", "Regreso a Tiananmen", "Recomendaciones" y "Acta de destrucción". El poeta satiriza la servidumbre, reniega de sus viejas máscaras y de las medallas de amanuense, pues le asusta "la alegría programada" por un dictador que "trajo el circo".

El otro poemario, Recuerdos olvidados, cuenta con un excelente prólogo del también poeta insular Manuel Díaz Martínez. Los recuerdos de Raúl Rivero recrean la fugaz música de su propia existencia a través de versos alusivos, irónicos y satíricos, que reviven los fantasmas y espejismos del sobresalto cotidiano.

La denuncia social sin estridencia es un valor añadido a estos versos sorpresivos y sugerentes. En esa cuerda lírica se inscriben "Murallas", "Trámite de júbilo", "Elogio de la apertura" y "Sin censura". En "Muralla" evoca uno de los actos de repudio de los que fuera víctima en su casa de Centro Habana. El poeta grafica el "horrendo albedrío del cimarrón: las antorchas, las catapultas, los perros y los pastores (oficiales de la policía política). Quieren que me maten el miedo y el dolor / pero Blanca y yo / tenemos compromisos con otras agonías.

En "Elogio de la apertura", las metáforas contextualizan la situación cubana: "Cerrar una puerta no es un acto inocente / Hay mucha maldad en esa coreografía. / El pecado es mayor si se ponen los cerrojos / los enemigos están dentro."

El poeta y periodista Raúl Rivero, exiliado en Madrid desde su excarcelación, ha recibido el reconocimiento internacional por su obra y por su voluntad de escribir sin mandato. Sus crónicas y poemas circulan por el mundo en una decena de lenguas antiguas y modernas. Sus versos aparecen en diversas antologías de poesía cubana. Difundir en intramuros su legado artístico y humano es apostar por la libertad de expresión.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente.


PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster