| POLITICA
Agentes de inteligencia
Luis Cino LA
HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - El periódico Granma, órgano
oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en medio de tantas
loas, crecimientos económicos, teques y sobre cumplimientos invisibles,
no se cansa de dar sorpresas. Lo del pasado sábado 17 de marzo
pasó tanto de castaño oscuro (casi tiró a negro con pespuntes
grises), que casi me mató del susto. No es fácil enterarse, de sopetón
y acabado de mal almorzar, que uno es un espía. ¡Mire que son inescrutables
los misterios de la personalidad humana! ¡Que Freud ni Jung! Si no fuera
por Granma, uno nunca llegaría a conocerse del todo. Ese día,
en un artículo sobre la renuncia de un funcionario de la Agencia de los
Estados Unidos para el Desarrollo (USAID), David Mutchler, se decía:
"Mutchler es uno de los inventores de la conversión en periodistas
independientes de agentes de inteligencia reclutados por la Sección de
Intereses de Washington en La Habana". ¡Extrañas metamorfosis
estas de Granma! A los que hasta hace sólo unas semanas calificaban con
desprecio como "boniatos y analfabetos", ahora nos elevan, en virtud
a su miedo, al rango de "agentes de inteligencia". Supongo que, por
supuesto, de la CIA. ¿De quién si no? Sólo la paranoia
del régimen puede explicar semejante disparate. Eso, o el hecho de que
se esté incubando a todo trapo otra ola represiva contra los periodistas
independientes o la disidencia en general. Lo de "los agentes de inteligencia"
puede que sea uno de los pretextos para desencadenarla. Mis colegas fueron
reclutados por la Sección de Intereses estadounidense de un modo tan sutil
que no supieron en que momento se produjo el reclutamiento. Muchos de ellos ni
siquiera han pisado jamás la sede diplomática norteamericana; menos
aún, conversado con alguno de sus funcionarios. El curso intensivo
en materia de espionaje lo recibimos bajo los efectos de la hipnosis. Previamente,
se encargaron de lograr lo que no consiguió la educación socialista:
enseñarnos a leer y escribir. Entretanto, de redactar los artículos
firmados por nosotros se encargó algún funcionario consular o el
hada Campanillas. Híbridos de Pinocho y Frankenstein, según
la versión de Granma, jamás oímos hablar de Mutchler, nuestro
inventor. Tal vez no lo reconocimos cuando nos expulsó de algún
taller literario o de "la universidad para los revolucionarios". Supongo
usaría otro nombre y ocultaba su acento anglófono. Tal vez hasta
montaba una Suzuki y portaba carné del Departamento de Seguridad del Estado.
¡Hábiles que son los yanquis con los disfraces! ¡Que
pena que ahora nos asciendan a espías! No lo digo por la cárcel,
que desde antes de la Ley 88 siempre ha sido una posibilidad (pueden preguntar
a los 26 periodistas presos), sino porque pensaba, como otros muchos colegas -ilusos
somos- que luego de los perentorios llamados oficiales por un periodismo más
crítico, al fin las cosas estaban cambiando. Incluso creímos
que Reinaldo Taladrid, uno de los periodistas insignias de la Mesa Redonda, había
rebatido las acusaciones de que los periodistas independientes no éramos
periodistas por no ser graduados de periodismo. Recientemente, Taladrid,
entrevistado por Carlos Otero en el programa televisivo "La Hora de Carlos",
además de rememorar sus lances galantes como impenitente ligón,
su pregunta a William Clinton y su visita a un babalao para indagar por la salud
del Comandante, admitió que tradicionalmente, los mejores periodistas han
sido abogados, poetas, etc., y no los graduados de escuelas de periodismo.
No se le puede hacer demasiado caso a Taladrid, por muy caballero de la Mesa
Redonda que sea. En Cuba, los periodistas tienen que ser graduados por "la
universidad para revolucionarios" y "ser críticos" dentro
de los límites oficiales. Ni un ápice más allá.
Los que no estén incluidos dentro de esos parámetros -¿volverá
a ponerse de moda la palabrita?- son cualquier cosa que el régimen quiera:
mercenarios, boniatos, analfabetos, asalariados del imperio o de la junta militar
fascista de Saturno; menos periodistas, absolutamente cualquier cosa; hasta "agentes
de inteligencia". ¿Por qué no? luicino2004@yahoo.com
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