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CULTURA
Casino en la Plaza
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) -
La Unión de Jóvenes Comunistas,
para celebrar los 45 años de su creación,
planea poner a bailar en la Plaza de la Revolución
el próximo 31 de marzo, al compás
de la Aragón, Adalberto Álvarez,
César Pedroso y otras orquestas, a más
de 600 personas, agrupadas en 50 ruedas de casino.
Los bailadores fueron rigurosamente seleccionados,
atendiendo no sólo a su destreza danzaria,
sino también y para que no haya casualidades
-no puede haberlas- a su integración política.
La Unión de Jóvenes Comunistas anunció
su intención de promover el popular baile
cubano casino, surgido en los inicios de los años
50 del pasado siglo en los salones elegantes del
abolido Casino Deportivo.
Sorprende el anuncio de que en un país
de bailadores, privado durante décadas
de sitios para bailar por un gobierno que se proponía
construir el paraíso y logró algo
mucho peor que el purgatorio, sea preciso que
la UJC, una organización oficial, por muy
juvenil que se proclame, ahora promueva el Casino.
Todavía recuerdo cuando la ofensiva revolucionaria
de 1968 acabó con las victrolas. Se fueron,
amontonadas con los puestos de fritas y las vidrieras
de las quincallas, a bordo de camiones rusos,
llevándose los boleros y las guarachas.
La ciudad se quedó desolada y sorda, sólo
se escuchaban himnos de guerra y los discursos
interminables del Jefe.
Después, bailar fue una aventura que podía
terminar en la cárcel. Se bailaba en riesgosos
carnavales bajo la vigilancia de guardias con
uniformes verdes, porras y cascos blancos.
Eran los mismos guardias que registraban y cacheaban
minuciosamente a hombres y mujeres a la entrada
del Salón Rosado de La Tropical o del Salón
Mambí de Tropicana, los dos únicos
sitios en que se podía bailar en La Habana.
El primero era un maltrecho parque con jardines;
el segundo, un parqueo de carros. Ambos en Marianao.
Estaban amurallados y tenían una sola y
custodiada entrada. Por ella no era difícil
salir picado, esposado, en camilla o muerto.
Casualidades de la vida, dos de los temas más
bailados allí eran "El perico está
llorando" y "La compota de palo".
Cuando a los dirigentes culturales les dio por
preocuparse por la salud de la música popular
cubana y por reclamar la paternidad del son sobre
la salsa, los cubanos preferían cualquier
música, cualquiera, antes que la nacional.
Fue preciso que viniera al Festival de Varadero
de noviembre de 1983, Oscar De León con
los sones reciclados de Benny Moré para,
un par de semanas después del luto riguroso
por el descalabro de Granada, poner a los cubanos
a bailar casino.
Y ahora, se apea la Juventud Comunista, como si
no tuviera asuntos más importantes de qué
ocuparse, con la directiva partidista de promover
las ruedas de casino. Fomentar el baile es su
nueva tarea de choque,
Según la información del periódico
Juventud Rebelde, el espectáculo casinero
en la Plaza de la Revolución será
"de mucho virtuosismo y talento". No
lo dudo, sólo que no me parecen -no me
hagan mucho caso, soy un pésimo bailador-
la Plaza y la UJC el lugar ni los anfitriones
más apropiados para bailar casino, ni siquiera
por orientación superior.
Los directivos de la UJC pudieran ponerse paranoicos
y malinterpretar las instrucciones de los principales
de las ruedas de casino. Cuando oigan "pártele
el brazo" o "chócale las rodillas"
presentirán amenaza de indisciplina social.
Di tú si coincide con que Pupy Pedroso
y sus músicos estén tocando aquello
de "Pum, pum, pum, te maté".
Cuando digan "dame una" o "dame
dos", no pensarán en vueltas, sino
en merolicos y ventas ilícitas.
Y sabe Dios qué sospechen, ellos siempre
tan mal pensados, si escuchan el grito "¡aplasta
a la cucaracha!". De cualquier modo, el Departamento
de Seguridad del Estado se ocupará de esclarecer
las dudas.
luicino2004@yahoo.com
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