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CULTURA
Imagen de Francia en Paradiso
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) -
La presencia de la cultura francesa en la vida
nacional cubana salta a la vista del lector de
la novela de José Lezama Lima. A 40 años
de la publicación de la obra más
conocida del escritor de la calle Trocadero, resalta
el hecho que la mayoría de los estudiosos
de la misma no hayan profundizado en la significación
del aporte cultural galo en la estructuración
de la imagen lezamiana.
Evidentemente, está ahí a la vista
de todos, mientras el deslumbramiento de las imágenes
no impida raspar la superficie del texto. El autor,
al trasladarnos el reflejo de la imagen de la
vida nacional, nos ofrece un corte de los sedimentos
culturales que conformaron el terreno cultural
cubano.
Mas, no solamente evidencia con maestría
la presencia de aportes artísticos y literarios
debidos a la cultura francesa, sino que ejemplifica
algunos aportes tecnológicos provenientes
de Francia que incorporó la sociedad cubana
de aquel tiempo. Una presencia que ha sido olvidada
casi en la misma medida de su importancia para
la entrada de la Modernidad en el tejido socio
cultural de la población urbana en Cuba.
Lezama Lima nunca estuvo en Francia. No obstante,
a su puerta arribó toda la novedad que
las publicaciones y el comercio supieron hacer
llegar. La información acumulada por su
intelecto pudo vencer los límites de las
fronteras naturales. Un logro de su imago, el
producto de una nueva naturaleza conformada por
la conjunción feliz de Poesía y
Mito. Con toda certeza, Lezama refleja el significado
alcanzado por la influencia francesa en la vida
familiar cubana a finales del siglo XIX y principios
del XX al situar útiles, instrumentos,
nombres de sabios, pintores, artistas y personalidades
definitivas de la Historia francesa en el texto.
Utiliza menciones de personalidades galas, citas
y alusiones literarias de origen francés
con el fin evidente de diseñar una noción
de cultura basada en la huella con la que una
imagen marca el grupo humano que habita el paisaje
que lo enmarca. De esta forma alcanza a explicar
la manifestación de lo trascendente y cargar
la imagen de conocimiento. Crea asimismo un espacio
de conocimiento.
Sólo una mala lectura de Paradiso nos dejaría
pasar por alto la evidencia que ofrece el autor
en el capítulo I, página 14 (edición
Letras Cubanas 2006), cuando construye la imagen
de un evento familiar: "Las señoras
elaboraron una larga pausa para alejar el exabrupto
y la vaharada, pasando después a otros
temas de delicias, los encajes de Marie Monnier
que la señora Rialta había visto
en una revista francesa". Más adelante,
en la página 17, pone en mano del cocinero,
el mulato Juan Izquierdo, un útil de confección
francesa: "El mulato, desde lo alto de su
cólera concentrada apartó el cuchillo
francés de los cebollinos tiernos y lo
alzó como picado por una centella".
De igual forma enmarca la entrada del Coronel,
una de las figuras más importantes de la
obra, gracias a rasgos de una acentuada filiación
francófila: "Se acercaba el Coronel
tarareando los compases de La Viuda Alegre, "Al
restaurant Maxim de noche siempre voy", con
el mismo gesto de la burguesía situada
en un can-can pintado por Seurat".
En la página 19 de la citada edición,
aparece otro ejemplo, y es la mención de
la presencia de un filtro de agua de fabricación
francesa encadenada a la mención del sabio
Pasteur que denota la preocupación sanitaria
de evitar los gérmenes: "
agua
del filtro, en cuya etiqueta de marca Chamberlain
saludaba a Pasteur".
Continúa más adelante con otra mención
acerca de la existencia de productos de la industria
farmacéutica francesa cuando, en boca de
la señora Augusta, abuela de José
Cemí, el protagonista pone el consejo de
primeros auxilios: "Toma un poco de bromuro
de Fallière, decía la sra. Augusta
a su hija Rialta".
Ejemplos de la influencia tecnológica francesa
como éstos abundan en los primeros capítulos
de la novela, junto a algunas alusiones y citas
literarias. Sin embargo, a medida que crece el
protagonista, aumenta el número de alusiones
de origen literario y artístico, mientras
que la presencia de la influencia estadounidense
se deja notar en este orden.
En resumen, se advierte el empleo de 45 palabras
en francés en el texto junto a 51 menciones
de personalidades pertenecientes a la historia
de la cultura francesa, además de 4 citas
de versos y expresiones en el idioma galo. Un
asunto que no deja de revestir importancia, pues
la presencia de estas palabras, menciones, alusiones
y citas no es nada gratuita. Por el contrario,
Lezama Lima se esfuerza en resaltar la importancia
que tuvieron la cultura y la tecnología
francesas en la época.
Valorar la presencia de la cultura francesa en
la formación de la imagen de la noción
cultural cubana, que José Lezama Lima quiso
transmitirnos en su novela Paradiso, al cabo de
los primeros cuarenta años de su publicación,
justifica entonces esta indagación en el
texto lezamiano.
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