PRENSA INDEPENDIENTE
Marzo 21, 2007

CULTURA
Imagen de Francia en Paradiso

Lucas Garve, Fundación por la Libertad de Expresión

LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - La presencia de la cultura francesa en la vida nacional cubana salta a la vista del lector de la novela de José Lezama Lima. A 40 años de la publicación de la obra más conocida del escritor de la calle Trocadero, resalta el hecho que la mayoría de los estudiosos de la misma no hayan profundizado en la significación del aporte cultural galo en la estructuración de la imagen lezamiana.

Evidentemente, está ahí a la vista de todos, mientras el deslumbramiento de las imágenes no impida raspar la superficie del texto. El autor, al trasladarnos el reflejo de la imagen de la vida nacional, nos ofrece un corte de los sedimentos culturales que conformaron el terreno cultural cubano.

Mas, no solamente evidencia con maestría la presencia de aportes artísticos y literarios debidos a la cultura francesa, sino que ejemplifica algunos aportes tecnológicos provenientes de Francia que incorporó la sociedad cubana de aquel tiempo. Una presencia que ha sido olvidada casi en la misma medida de su importancia para la entrada de la Modernidad en el tejido socio cultural de la población urbana en Cuba.

Lezama Lima nunca estuvo en Francia. No obstante, a su puerta arribó toda la novedad que las publicaciones y el comercio supieron hacer llegar. La información acumulada por su intelecto pudo vencer los límites de las fronteras naturales. Un logro de su imago, el producto de una nueva naturaleza conformada por la conjunción feliz de Poesía y Mito. Con toda certeza, Lezama refleja el significado alcanzado por la influencia francesa en la vida familiar cubana a finales del siglo XIX y principios del XX al situar útiles, instrumentos, nombres de sabios, pintores, artistas y personalidades definitivas de la Historia francesa en el texto.

Utiliza menciones de personalidades galas, citas y alusiones literarias de origen francés con el fin evidente de diseñar una noción de cultura basada en la huella con la que una imagen marca el grupo humano que habita el paisaje que lo enmarca. De esta forma alcanza a explicar la manifestación de lo trascendente y cargar la imagen de conocimiento. Crea asimismo un espacio de conocimiento.

Sólo una mala lectura de Paradiso nos dejaría pasar por alto la evidencia que ofrece el autor en el capítulo I, página 14 (edición Letras Cubanas 2006), cuando construye la imagen de un evento familiar: "Las señoras elaboraron una larga pausa para alejar el exabrupto y la vaharada, pasando después a otros temas de delicias, los encajes de Marie Monnier que la señora Rialta había visto en una revista francesa". Más adelante, en la página 17, pone en mano del cocinero, el mulato Juan Izquierdo, un útil de confección francesa: "El mulato, desde lo alto de su cólera concentrada apartó el cuchillo francés de los cebollinos tiernos y lo alzó como picado por una centella".

De igual forma enmarca la entrada del Coronel, una de las figuras más importantes de la obra, gracias a rasgos de una acentuada filiación francófila: "Se acercaba el Coronel tarareando los compases de La Viuda Alegre, "Al restaurant Maxim de noche siempre voy", con el mismo gesto de la burguesía situada en un can-can pintado por Seurat".

En la página 19 de la citada edición, aparece otro ejemplo, y es la mención de la presencia de un filtro de agua de fabricación francesa encadenada a la mención del sabio Pasteur que denota la preocupación sanitaria de evitar los gérmenes: "…agua del filtro, en cuya etiqueta de marca Chamberlain saludaba a Pasteur".

Continúa más adelante con otra mención acerca de la existencia de productos de la industria farmacéutica francesa cuando, en boca de la señora Augusta, abuela de José Cemí, el protagonista pone el consejo de primeros auxilios: "Toma un poco de bromuro de Fallière, decía la sra. Augusta a su hija Rialta".

Ejemplos de la influencia tecnológica francesa como éstos abundan en los primeros capítulos de la novela, junto a algunas alusiones y citas literarias. Sin embargo, a medida que crece el protagonista, aumenta el número de alusiones de origen literario y artístico, mientras que la presencia de la influencia estadounidense se deja notar en este orden.

En resumen, se advierte el empleo de 45 palabras en francés en el texto junto a 51 menciones de personalidades pertenecientes a la historia de la cultura francesa, además de 4 citas de versos y expresiones en el idioma galo. Un asunto que no deja de revestir importancia, pues la presencia de estas palabras, menciones, alusiones y citas no es nada gratuita. Por el contrario, Lezama Lima se esfuerza en resaltar la importancia que tuvieron la cultura y la tecnología francesas en la época.

Valorar la presencia de la cultura francesa en la formación de la imagen de la noción cultural cubana, que José Lezama Lima quiso transmitirnos en su novela Paradiso, al cabo de los primeros cuarenta años de su publicación, justifica entonces esta indagación en el texto lezamiano.


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