| SOCIEDAD
Proyecto chic@s libres
Shelyn Rojas LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Ignacio
Estrada Cepero encontró una causa para consagrar su vida. Ser gay y portador
del VIH/SIDA lo obligó a pensar aún más en un encuentro cercano
con la democracia, la libertad y los derechos humanos. En el santuario
de la Iglesia de Regla conoció a los hermanos Maritza y Osmel Lugo, en
aquel entonces delegados nacionales del Partido Democrático 30 de Noviembre
"Frank País". "Corría el año 1995,
con 15 años de edad ocupé el cargo de delegado en funciones del
Partido en la provincia Villa Clara, lugar donde resido. Cumplí condena
de dos años de privación de libertad, acusado de propaganda enemiga
e incitación a la rebelión". Ignacio, después
de cumplir la condena, estudió en el convento de Guanabacoa. Aspiraba a
pertenecer a la orden Franciscana. "Allí tuve una relación
amorosa. Mi pareja fallece en 1998. Desconocía las causas, hasta que en
el año 2001 entré al sanatorio como seropositivo," -expresa
Ignacio. Fue trasladado al sanatorio de Santa Clara, no de la manera que le habían
dicho. "Pensé entrar por mi voluntad, en el momento que estuviese
preparado. Era mi derecho. Sin embargo, fui conducido por las fuerzas del departamento
de epidemiología y las policíacas". Los medios de prensa
internacionales dieron a conocer que en Cuba existe una asistencia médica
especial para los enfermos y portadores con VIH/SIDA. Cada sanatorio debe tener
un cuerpo de guardia con varias camas, por si algún paciente empeora su
estado de salud. "El sanatorio de Santa Clara no cuenta con una sala
de salud. Tiene una sola enfermería, con una asistente enfermera. No posee
ambulancia. Tienes que estar pendiente a un carro ajeno al sanatorio que en ocasiones
demora hasta dos horas en llegar. Los pacientes acuden solamente a tomar sus medicamentos.
En ocasiones no hay jeringuillas desechables, ni guantes, obligando al personal
médico a no poder prestar el servicio por falta de protección".
Hasta el año 2001 existía un área idónea, exclusiva
para pacientes VIH/SIDA. Eran atendidos por un equipo médico especializado.
Después de la batalla de ideas el gobierno decidió abolir esto,
permitiéndoles a los enfermos asistir a cualquier hospital con el fin de
darles más libertad. También inició una campaña de
programas propagandísticos que anuncian la normal convivencia del portador
en la sociedad. "Esto empeoró las circunstancias. En los hospitales,
cuando va un paciente con VIH/SIDA, no es atendido de manera adecuada. Si es ingresado,
en las sábanas que utilizará plasman las siglas del virus con letras
voluminosas, violando la confidencialidad. Realmente el Ministerio de Salud ha
hecho que se cree esta animadversión contra los enfermos. Ningún
programa de televisión ha tratado como debe la convivencia. Empecemos por
el programa del Centro Nacional de Educación para la Salud. Todo lo que
ha hecho ha sido desfalcar el fondo de las Naciones Unidas. Ninguna de las pancartas
está llegando a la población. Los homosexuales, que sobrepasan el
89,5% de los contagiados, temen al Centro por sus programas. No se hace nada de
fiar". Viendo los problemas que enfrentan estas personas y el poco
espacio que tienen en la isla, Ignacio Estrada, presidente de la Comisión
Cubana de Derechos Humanos para personas con VIH/SIDA, apoyado por la organización
Coalición Unida, lanzó el proyecto chic@s libres. "Coalición
Unida no es una organización solamente de Derechos Humanos, también
se ocupa de asuntos políticos. Brinda ayuda a personas que los necesiten
en un momento determinado. Es una organización no gubernamental radicada
en los Estados Unidos. Desde el pasado día 23 de febrero comenzó
a funcionar el proyecto chic@s libres, apoyado y patrocinado por el periodista
Efrén Martínez Pulgarón. El objetivo de chic@s libres es
buscar un poco de espacio, abrir el diapasón y comenzar a hacer un nuevo
trabajo, tanto educativo como profiláctico para evitar las enfermedades
de transmisión sexual y todo lo que pueda perjudicar la salud y el derecho
a la condición de ciudadanos que tenemos". Actualmente, en
las provincias de Santiago de Cuba, Sancti Spíritus, Villa Clara y Ciudad
Habana, están funcionando pequeños grupos locales, con poco personal
pero con un objetivo fundamental. Ignacio Cepero Estrada cree en todas
las cosas buenas que el hombre puede hacer. Para él todo es posible. Basta
fijar la mirada en un futuro positivo y en todo lo que pueda conllevar a vivir
un poco mejor. |