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CRIMEN
Ojos que no quieren ver
Aimée Cabrera
LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) -
En estos momentos la prensa cubana está
publicando diversos trabajos que critican situaciones
negativas que atentan contra las buenas conductas,
la solidaridad y la honradez, valores que parecen
pertenecer a un pasado remoto.
Hace unos días se volvió sobre el
tema de las mercancías adulteradas que
se venden como si fueran de alta calidad. Los
artículos de perfumería y el café
molido de exportación llevan las de ganar
en este nada nuevo engaño al consumidor.
En un recorrido realizado por esta reportera por
diversas tiendas dolarizadas de los municipios
Plaza, Centro Habana y Habana Vieja, donde encuentra
la mayoría de los principales almacenes
capitalinos, salta a la vista la falta del café
Cubita y Turquino en sus envases de 230 gramos,
cuyos precios de venta oscilan entre $3.45 y $3.60,
según el tipo de tienda, ya que los precios
varían de una a otra. Por ejemplo, Panamericana
o Caracol.
En la licorera del hotel Habana Libre el dependiente
trató de vender un café Turquino
de $3.60 a un cliente cubano que se fue cuando
vio cómo la mercancía no iba a ser
pasada por la caja registradora, la cual fue abierta
ipso facto con una llave que permanecía
puesta para aligerar la falsa venta.
En la tienda Primor, en la avenida Belascoaín,
el dependiente se transfiguró cuando la
clienta le exigió el ticket de venta de
un paquete de Cubita de $3.45. En muchas otras
tiendas no había tales mercancías;
desaparecieron como por arte de magia al igual
que muchos dependientes, que a raíz del
artículo publicado en la prensa, y comprobarse
que estaban timando a gran escala, fueron despedidos
o trasladados a otros puestos de trabajo.
Y bueno, se preguntarán, los inocentes,
¿cómo aparece en los establecimientos
ese café envasado de manera tan profesional,
cuyo aroma y color, una vez abierto el sobre denota
la mezcla de un producto de baja calidad con borra
o chícharo molido? Su antecedente data
de unos años atrás. Hace tiempo
que vendedores particulares se dedican a ofertarlo
en zonas como la Feria de Artesanía de
la Catedral, en el Casco Histórico, al
precio de $1.50, con otras variantes como pueden
ser las de vender tres paquetes por el valor de
$5.00 CUC.
Este café goza de demanda entre muchas
personas que prefieren comprarlo, porque si es
cierto que no es excelente, la cantidad y el precio
no son despreciables. Además, se sabe que
no es puro, por lo que no hay engaño. Lo
malo es cuando los dependientes de las tiendas
lo ponen en venta como si fuera óptimo
y el comprador tenga que pagar $1.95 de más,
cifra bastante considerable para una estafa.
Lo mismo sucede con los gramajes menores o mayores.
Quizás se deba a que el envase de 230 gramos
es el de más venta, o que los cacos se
hicieron de grandes cantidades de estos sobres.
El caso es que quienes tienen mejores posibilidades
económicas, compran los paquetes de seis
dólares con casi el doble de cantidad y
superior calidad.
Como siempre sucede, los perjudicados son los
ciudadanos de menos recursos, acostumbrados a
la coladita de café que mitiga el hambre
o el frío, a los que no les alcanza la
cuota normada del paquete de 115 gramos para un
mes, sin otras opciones al alcance de sus entradas
monetarias.
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