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CULTURA
Mujer de islas
Miguel Iturria Savón
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org)
- Cuando Víctor Mirabal me obsequió
un ejemplar de la revista Bouyon, no supe
cómo agradecerle el gesto. El término
bouyon procede del creole y equivale a ajiaco.
La connotación etno-culinaria del vocablo
lo ha convertido en símbolo de la cultura
haitiana, promovida hace una década por
la Fundación Martha Jean-Claude, la cual
contribuye al rescate, preservación y difusión
de las raíces históricas y culturales
de esa nación y de sus nexos con el resto
de las Antillas.
Desde 2004, la revista Bouyon es el instrumento
de comunicación de tan elevado propósito.
La misma tiene una frecuencia bimensual y se distribuye
en todo el Caribe, los Estados Unidos, Canadá,
México y otras naciones. Los artículos,
reseñas, testimonios y fotografías
de la publicación iluminan la compleja
y diversa identidad caribeña, fruto de
transculturaciones y procesos como los acaecidos
en Haití, pionero de la independencia en
América y de expresiones culturales como
la lengua creole y la religión vodú.
En los ejemplares de Bouyon, lo haitiano
colinda con la memoria cultural de otras naciones
caribeñas. El número 5 de 2006 que
me obsequió el viejo periodista está
dedicado a Cuba, al décimo aniversario
de la Fundación Martha Jean-Claude y a
la obra de esa diva de la canción haitiana,
que vivió 34 años en el exilio,
gran parte de ellos en Cuba, donde aún
goza de prestigio por su excepcional talento artístico
y por los lazos familiares y humanos que supo
entretejer junto a Víctor Mirabal Acebal.
El ejemplar de Bouyon que acabo de leer
recoge testimonios de personalidades cubanas que
alternaron con Marta Jean-Claude: la cantante
Celia Cruz, el compositor Harold Gratmages, el
cineasta Humberto Solás y el hijo de la
artista Richard Mirabal Jean-Claude, quien dirigió
el grupo musical Makandal y ahora encabeza la
fundación que honra a su madre y a la cultura
caribeña.
Escritores cubanos como Mercedes Santos Moray,
Frank Padrón, Isabel Soto Mayedo, Reinaldo
Cedeño Pineda, Ángela Oramas Camero,
Leonardo Depestre Catony y el poeta Jesús
Cos Cause, colaboran con esta edición de
Bouyon, que recoge, además, anécdotas,
paisajes extraordinarios y reflexiones sobre la
lengua, el cine, la música y la muy caribeña
ciudad de Santiago de Cuba, donde nació
Luis Carbonel, acuarelista de la poesía
antillana, al cual se le rinde un merecido homenaje.
La mayoría de los textos y las ilustraciones
exaltan a Martha, mujer de dos islas y largo peregrinaje
por los caminos del arte, en el que dejó
una honda huella con sus discos, su presencia
y su tenaz promoción de lo haitiano mediante
la formación de grupos danzarios y musicales,
como el coro vocal Desandann, que ocupa
un amplio espacio en la revista.
Martha Jean-Claude es un mito de la escena,
en su país y en el nuestro. Se introdujo
en el arte de sus ancestros y difundió
los cantos folclóricos de su pueblo por
el Caribe. Su amplio registro expresivo y la originalidad
de sus actuaciones la convirtieron en un documento
vivo de gran valor humano y cultural.
La huella que dejó Marta Jean-Claude
en Haití, Cuba, Venezuela, favorece el
milagro de su renacimiento a través de
la institución que recoge su legado. La
Erzulie haitiana, símbolo de la cultura
caribeña, canta ahora a la alborada desde
las páginas de Bouyon, que es ajiaco
delicioso para la memoria común.
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