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SOCIEDAD
Un matrimonio para admirar
Shelyn Rojas
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - 1994
fue para los cubanos un año como otro cualquiera,
sin expectativas ni futuro. A mediados de ese
año, en la heladería Coopelia, se
realizó una auditoria. Se encontraron fallos.
Los auditores trabajaron días enteros para
solucionar las alteraciones. Luego de una detallada
inspección, se registró oficialmente
que las operaciones de contabilidad en los almacenes
estaban bien.
Económicos y auditores terminaron satisfechos.
Pero siempre, en un grupo, hay uno que habla más
de lo debido. La Seguridad del Estado citó
a varios auditores.
Carlos, licenciado en Contabilidad, fue uno de
los que amañaron la auditoria. Fue trasladado
a Villa Marista. El trato que le ofrecían
los agentes del gobierno era sencillo: delatar
a sus colegas a cambio de su liberación.
No aceptó. Cumpliría con honor la
condena que le fuese impuesta.
Lidia era fiscal y novia de Carlos. Fue llamada
por sus superiores. Debía aceptar las reglas
de juego sin reclamar. Escuchó las exigencias.
No podía continuar sus relaciones con un
traidor. Ese día, entregó el carné
de la juventud, el arma que poseía y la
licencia.
Se paró frente a sus jefes y aseguró
que pediría la baja del trabajo y si era
necesario entregaría también el
título. Afirmó que se casaría
con Carlos para estar junto a él, legalmente,
el tiempo de la condena que le impusieran.
No habló más. Dio media vuelta
y se retiró de la reunión.
Después de nueve meses Carlos fue liberado.
Se desempeñó como auxiliar de limpieza
y custodio.
Del brazo de su esposa Lidia paseaba por las
calles de La Habana con orgullo. Sus amistades,
algunos de cerca, otros desde lejos, los admiraban.
Sus enemigos también.
Poco después descubrieron la única
forma de ser libres. Escapar. Una carta de invitación
para visitar Rusia fue la solución. Luego
emigrarían a los Estados Unidos.
Carlos volvió a desempañarse como
auditor. No necesita alterar papeles para vivir.
Carlos y Lidia añoran regresar un día
a Cuba. Por el momento, en Miami, son libres y
felices.
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