|
CULTURA
Pastilla
de menta
40 años de la Orquesta Cubana de Música Moderna
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - De
aún existir, la Orquesta Cubana de Música
Moderna hubiera cumplido 40 años. Se extinguió
joven. Se deshizo como una pastilla de menta.
El clima comunista es propicio para dinosaurios,
no para elefantes musicales.
La Orquesta Cubana de Música Moderna nació
en 1967, por una insólita orientación
de los comisarios: crear una Big Band con los
mejores músicos del país para tocar
"de todo", especialmente jazz.
Los músicos fueron escogidos a mano por
Armando Romeu y Rafael Somavilla para integrar
una formación impresionante. Romeu abandonó
la orquesta del cabaret Tropicana. El pianista
Chucho Valdés y el guitarrista Carlos Emilio
Morales vinieron del Teatro Musical de La Habana.
Pucho Escalante, Oscar Valdés y el baterista
Guillermo Barreto dejaron la orquesta del ICR;
Cachaíto y Luis Escalante, la Sinfónica
Nacional.
A Paquito D Rivera, que acudió a tocar
el saxo alto, lo rescataron de la incolora banda
donde cumplía el servicio militar obligatorio.
"¿Quién demonios podía
entender un cambio tan brusco después de
tanta represión contra toda esa música?",
narra el propio Paquito: "pero la realidad
era que ahora había orquesta de jazz y
a tocar se ha dicho antes que los jerarcas cambiaran
de opinión y hubiera que cambiar la guitarra
eléctrica por la balalaika y los saxofones
por helicones o algo peor".
Los músicos estuvieron encantados de tocar
con swing. Lo mismo One Mint Julep, de Ray Charles,
que la Misa Negra, de Chucho Valdés. El
público, ya privado del Mozambique, encontró
más rico el sabor yanquirule de la Pastilla
de Menta que el caramelo para Margot, repartido
por los CDR y con gusto a benadrilina.
La felicidad duró poco. Si el jazz era
un engendro enajenante y decadente para Mao, Stalin
y Khrushev, ¿por qué iba a ser diferente
con Fidel Castro y sus seguidores?
La orquesta debutó en un campamento agrícola
en Guane, grabó un disco, hizo varios conciertos
en el teatro Amadeo Roldán, y ensayó
febrilmente para la Expo 67, en Montreal.
La orquesta llegó diezmada al pabellón
cubano. A buena parte de los músicos, a
los mejores, no le permitieron viajar a Canadá.
A Chucho, Paquito, Carlos Emilio, Cachaito y Plá,
les encargaron integrar el Quinteto Cubano de
Jazz que actuaría en Varsovia en el Festival
Jazz Jamboree. Pasaron años antes que viajaran
a Polonia. A los trompetistas Lara y Varona y
al trombonista Modesto Echarte tampoco los dejaron
ir a Montreal. Nunca les explicaron por qué.
Empezaron a llegar orientaciones de tocar "de
todo", no sólo jazz. Los Festivales
de Varadero de 1967 y 1970 fueron sus últimas
oportunidades de lucimiento.
En 1971 se inició una mala y larga temporada
para la cultura cubana. A la Orquesta Cubana de
Música Moderna le impusieron un repertorio
cada vez más ligero, hasta convertirla
en una orquesta de variedades que acompañaba
a cantantes.
El ejército se llevó para su banda
musical a Arturo Sandoval, Plá y al contrabajista
Carlos del Puerto. Romeu y Somavilla se apartaron
de la orquesta. La Dirección de Música
del Consejo Nacional de Cultura despidió
a Paquito D'Rivera.
Dos años más tarde, Chucho Valdés
creó Irakere y "sacó del bache"
no sólo a Paquito D Rivera, sino a los
mejores músicos de la orquesta que se aburrían,
bajo la batuta de Germán Piferrer, acompañando
a cantantes mediocres.
Un poco promocionado concierto celebró
el pasado 23 de junio, en el teatro Amadeo Roldán,
el aniversario 40 de la Orquesta Cubana de Música
Moderna.
No hubo aglomeración de público.
Excepto Chucho, Carlos Emilio y Plá, tampoco
estuvieron los fundadores de la orquesta. Romeu,
Somavilla, Barreto y Varona murieron.
Sus solistas más espectaculares, el saxofonista
Paquito D Rivera y el trompetista Arturo Sandoval,
están en el exilio. Uno hace 27 años,
el otro 17. Se fueron con su música a otra
parte. Hoy, son estrellas del jazz internacional
y tocan lo que les place. Sin orientaciones ni
comisarios. Sólo con swing. Como debió
tocar siempre la Orquesta de Música Moderna.
Luicino@yahoo.com
|