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SOCIEDAD
Un
milagro de estos tiempos
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Hace
unos días, el ómnibus 5825 de la
ruta 88, que cubre el trayecto entre la barriada
de la Víbora y el reparto Eléctrico,
tenía aire acondicionado. Quedé
totalmente anonadado. Como lo cuento: AI-RE-A-CON-DI-CIO-NA-DO.
Los demás pasajeros también se
encontraban casi en estado de shock, muy impresionados,
a tal punto, que nadie hablaba. Y para que dentro
de una guagua haya silencio, el impacto emocional
tiene que ser de envergadura. Estaba dentro de
un milagro, aunque hay algunos incrédulos
que afirman que estos tiempos no son de milagros.
Pero, además, a través del cobrador,
me enteré que la ruta tenía otros
dos carros en funcionamiento, lo que puede parecer
poco, pero no es así. Esa ruta a veces
tiene un solo ómnibus cubriendo el recorrido.
O puede no haber ninguna. Cuando eso ocurre no
se puede hablar de ruta de ómnibus, porque
no hay ni guagua ni ruta.
Lo bueno sería que pusieran cortinitas
en las ventanillas, porque en el Caribe el sol
está más cerca y calienta demasiado.
Y ese asunto del efecto invernadero hace que los
aires acondicionados tengan que esforzarse mucho.
Y ¡por Dios! si se rompen enseguida la alegría
va a durar lo que el clásico merengue a
la puerta del colegio.
Tal vez hablo demasiado, y eso del aire acondicionado
en una 88 no sea otra cosa que el resultado del
trabajo de un técnico innovador que quiso
aliviar las penurias de sus compatriotas sudorosos.
Aunque aquí nadie puede estar en "inventos"
por cuenta propia.
Descartemos también la posibilidad de
que se trate de un globo de ensayo para demostrar
en la práctica que los ciudadanos son menos
violentos, y que los índices de criminalidad
bajan cuando se da tratamiento de persona a lo
que comúnmente se le llama gente.
Lo bueno sería que los gobernantes hayan
decidido compartir con la población un
poco del bienestar que ellos disfrutan desde hace
más de cuatro décadas.
Siempre es mejor, para aquellos que utilizan
lo que pertenece a todos como les parece, compartir
un poco con los demás, porque cuando la
mayoría se da cuenta que tiene los mismos
derechos que quienes los gobiernan, se diga lo
que se diga, los grandes privilegios están
en peligro. Y perder lo que poseen es lo que menos
gusta a los gobernantes y sus descendientes.
fornarisjo@yahoo.com
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