PRENSA INDEPENDIENTE
Junio 27, 2007

ECONOMIA INFORMAL
La libertad económica en Cuba

Eduardo Torres / PCRO

SANTIAGO DE CUBA, junio (www.cubanet.org) - En la década de los noventa se pregonaba a bombo y platillos que en Cuba se estaba produciendo una apertura para ajustar su economía en virtud de los cambios que en el mundo se sucedían, debido a la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista de Europa del Este.

A medidos de 1994 se permitieron algunas actividades económicas, restringidas desde el comienzo de la revolución, y que se fundamentaban en la iniciativa privada. Este movimiento de pequeños comerciantes independientes se bautizó como "cuentapropismo". La falta de experiencia, la ausencia de una figura jurídica independiente que la regulara y de una estructura organizacional que la representara, dejó sin amparo legal a esta endeble estructura empresarial privada.

No se tuvieron en cuenta las garantías legales, los proveedores de materias primas e insumos, incluyendo equipos y herramientas, que dejaron a estos pequeños negocios dependientes del mercado negro, tolerado, y al mismo tiempo vigilado para ajustarle cuenta en el momento adecuado. Otra alternativa era comprar algunos productos en las tiendas en divisas, pero sus altos precios no permiten una comercialización estable. Esto, y las altas tasas impositivas han sido la causa principal del languidecimiento de aquella pálida apertura económica.

En febrero de 2007 leí en El Nuevo Herald un artículo del columnista Adolfo Rivero Caro, titulado "La libertad económica en el mundo", y para mi sorpresa, Cuba ocupa el lugar 156, reservándose el último para Corea del Norte.

Un análisis de los últimos meses del año 2006 y de los cinco primeros meses de 2007 califican este período como uno de los de mayor represión económica. Un contingente de inspectores invadió el municipio Songo-La Maya, donde se multaban a los productores por la causa más trivial: posesión de plantas de plátanos con hojas secas, arar con yuntas de bueyes que no fueran de su propiedad o contratar fuerza de trabajo. También se han cerrado todos los puntos de venta de productos agropecuarios que procedían de la agricultura urbana.

En lo que va de año se ha implementado un plan para imponer severas multas hasta de mil 200 pesos a las pequeñas empresas familiares que desarrollan prácticamente una economía de subsistencia.

El pasado 30 de mayo, a Giovanni Lao Delís, reparador de bisuterías, le impusieron una multa por vender bolígrafos, palitos de tendederas y estropajos, artículos considerados fuera del contenido de su licencia. Se negó a firmar la multa, y fue arrestado e instruido de cargos.

Es muy fácil enjuiciar a un carpintero o a cualquier cuentapropista por la simple razón de que no puede justificar los insumos que necesita para desarrollar su actividad. Luego de la multa, generalmente les retiran la licencia.

Los gobernantes no van a correr los riesgos de una apertura económica verdadera. Los que esperaban que con Raúl las cosas cambiarían ya se habrán desencantado.


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