|
POLITICA
Hasta
el pipisigallo está cansado
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - junio (www.cubanet.org) - La
Habana y Santiago de Cuba fueron las ciudades
escogidas para efectuar las honras fúnebres
de Vilma Espín, presidenta vitalicia de
la Federación de Mujeres Cubanas (FMC),
y esposa de Raúl Castro, fallecida el pasado
lunes 18 a los 77 años.
Desde el punto de vista humano no fue posible
conocer a esta señora, porque cuando se
es parte activa del poder político dentro
de un régimen totalitario, sólo
se conoce de ese selecto grupo lo que oficialmente
se divulga. Por otra parte, formar parte activa
de un régimen dictatorial durante muchos
algo no es algo que hable muy bien a favor de
la vida de nadie.
De todas formas, los muertos, sean quienes sean,
muertos son.
El hecho que llamó la atención
en las exequias de Vilma Espín, fue la
reaparición pública de Asela de
los Santos, una de las mujeres "históricas"
del proceso revolucionario, quien bajó
de la Sierra Maestra en 1959 junto a su hermano
René, que era comandante del Ejército
Rebelde. Luego de brillar ambos con bastante intensidad
durante algún tiempo, sus rostros y nombres
desaparecieron de la vida pública.
Asela, que fue presentada como historiadora de
las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), compañera
de luchas y amiga de Vilma Espín, hizo
un panegírico de la difunta al mismo nivel
que el realizado por José Ramón
Machado Ventura, miembro del buró Político
del Partido Comunista de Cuba.
En el discurso de Asela hay un fragmento que
llama la atención: "A Vilma, nacida
y criada en el seno de una familia acomodada,
sin carencias materiales, nunca la acompañaron
ni el lujo, ni las estridencias. Sus padres influyeron
mucho en su educación y sus gustos. Fue
una familia que cultivó con esmero la formación
espiritual y cultural".
Estos conceptos son nuevos en el panorama político
de Cuba, porque durante mucho tiempo estuvimos
escuchando que la moral burguesa era hipócrita.
Como dato adicional se debe agregar que el padre
de Vilma Espín tenía acciones en
la compañía elaboradora del muy
conocido ron Bacardí.
La pregunta en cuestión es si Asela de
los Santos va a ser la próxima presidenta
de la FMC, o si su aparición pública
constituye otro número en la estrategia
de Raúl Castro de rescatar los nombres
de los integrantes de la vieja guardia que habían
pasado al anonimato.
Esa estrategia está encaminada a que esas
personas recuerden sus días de gloria y,
de paso, apoyen la gestión de Raúl
Castro. Más claro: para que pongan su cuota
de historia en función de la nueva estrategia.
Se supone que lo que está en mente del
General, en alguna medida, sea favorable para
los cubanos. Otra cosa sería continuar
con el fracaso existente. Los llamados "históricos"
están viejos. Todos se van a ir juntos.
¿Qué pasará luego?
Si no se comienza ya a reconocer derechos, y
a mejorar la calidad de vida de la población,
la debacle será el desenlace del drama,
porque aquí está cansado hasta el
pipisigallo.
|