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Ex
mayordomo recuerda que Hemingway escribía todas
las mañanas
Yahoo! News.Raquel Martori
La Habana, 25 jun (EFE).- El hombre que cuidó
el reino doméstico de Ernest Hemingway
(1899-1961) en Cuba durante veinte años,
René Villarreal, recuerda que el novelista
norteamericano acostumbraba a escribir todas las
mañanas y que sólo le servía
el primer trago al concluir su jornada de trabajo.
Villarreal, quien desde 1972 reside en Estados
Unidos, asistió como invitado especial
del XI Coloquio Internacional dedicado al célebre
escritor de "El Viejo y el mar" y al
45 aniversario del museo "Ernest Hemingway"
instalado en la que fue su residencia temporal
en Cuba desde 1939 hasta 1961.
"Hemingway se levantaba temprano, a las
seis de la mañana y escribía hasta
las doce o la una del mediodía, y entonces
le llevaba el primer trago del día cuando
bajaba a la piscina a bañarse y a leer
los periódicos", recuerda en declaraciones
a Efe.
El ex mayordomo asegura que "Papa",
como aprendió a llamarle aún siendo
un niño, siguiendo la costumbre de los
hijos de Hemingway, Patrick y Gregory, "escribía
todos los días, era muy puntual en su trabajo
y era un lector incansable, a veces estaba leyendo
dos y tres libros a la vez".
"Escribía alrededor de mil palabras
y cuando más o menos tenía calculado
que las tenía, las contaba, apuntaba la
cantidad, y tapaba la máquina de escribir
con una toalla", memorizó.
"Después me pedía que le preparara
el primer trago porque mientras estaba escribiendo
él no tomaba", recalca y explica que
bebía una copa de ginger, una tapa de limón
y agua de coco.
A sus 77 años, Villarreal rememora como
el gigante de las letras hacía ejercicios
diariamente "y me decía que tomara
cuenta, yo le contaba hasta cincuenta ejercicios.
Después iba al cuarto de baño y
se pesaba. Allí hacía anotaciones
en la pared sobre su peso y escribía sus
observaciones, si bajaba de peso o subía".
En esta edición del coloquio volvió
a ser un tema de interés el rescate de
esas anotaciones que durante un tiempo permanecieron
ocultas bajo varias capas de pintura y ahora están
a la vista.
"Alguien vino y pintó sin saber lo
que estaba pintando y por poco lo perdemos, pero
se rescató y eso es algo que agradezco",
señaló Villarreal.
Retrocede en el tiempo y subraya que a "Papa
no le gustaba aumentar de peso y se mantenía
bien en forma. Mientras le preparaba su desayuno
que consistía en una taza de té,
dos tostadas de pan y jugo (zumo) de toronja o
la mitad de una toronja".
Villarreal dice que llevaba el desayuno a su
habitación, donde tenía instalada
su máquina Royal portátil sobre
un librero y allí solía escribir
de pie, descalzo y la mayor parte del tiempo sin
camisa a causa del calor reinante en esta isla.
"A veces se comía también
un pescado macarela o dos huevos fritos, uno para
él y el otro se lo daba a Boise, su gato
favorito, al que le gustaba comer mangos y helados",
indica.
En los espaciosos terrenos de su propiedad en
"Finca Vigía", con una extensión
de 4 hectáreas, Hemingway llegó
a reunir unos cincuenta gatos y nueve perros.
Recuerda detalles de la rutina diaria que tuvo
oportunidad de vivir junto al famoso escritor,
a quien recuerda "como un padre".
"Lo admiraba, era una muy humano y aquí
lo queríamos mucho, fue un hombre que me
ayudó mucho, que me enseñó
la vida y seguí los consejos de él",
señaló visiblemente emocionado.
Apunta que cuando visita a su familia en La Habana,
aprovecha la oportunidad para regresar al museo
que administró entre 1963 y 1969, según
refirió, a petición del propio líder
cubano, Fidel Castro, a quien la viuda de Hemingway
entregó la casa cumpliendo la última
voluntad de su marido, quien se suicidó
el 2 de julio de 1961 en Idaho (EEUU).
Elogió los nuevos trabajos de conservación
realizados a la casona enclavada en una colina
de la barriada periférica habanera de San
Francisco de Paula.
"En esta ocasión me emociona. Estoy
muy contento, cada vez lo están haciendo
mejor porque la casa se estaba deteriorando y
le han hecho un trabajo de restauración
muy bueno".
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