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POLITICA
Sin rupturas ni complacencias
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - El Consejo
de la Unión Europea emitió sus conclusiones
sobre Cuba el 18 de junio en un sobrio documento
de 5 puntos, donde traza su política para
el próximo año. Puede calificarse
nuevamente de una mano tendida al gobierno y el
pueblo cubanos; una contribución para ayudar
al término de la prolongada crisis que
azota a la nación. Al mismo tiempo deja
bien claro que si bien existe la voluntad de sostener
un diálogo constructivo con las autoridades,
también proseguirán los contactos
con la oposición, la disidencia interna
y demás sectores de la sociedad civil.
El documento subraya la importancia de que en
estos momentos exista en Cuba un gobierno provisional,
en la ausencia por enfermedad del Presidente Fidel
Castro, aunque señala correctamente que
el sistema se mantiene incólume y sin perspectivas
de cambios sustanciales,
Desde el 31 de julio de 2006, el panorama nacional
ha estado signado por cierto relativo sosiego
y sentido común, en un país donde
la población durante decenios había
sido agitada constantemente mediante desconsideradas
movilizaciones e incesantes arengas políticas.
Sin embargo, no es menos cierto que las estructuras
del sistema que han llevado a la catástrofe
a la economía y la sociedad en su conjunto
son mantenidas sin cambios, acumulándose
los problemas, con el consiguiente clima asfixiante
que puede conducir a situaciones de desestabilización
absolutamente indeseadas.
Las violaciones de los derechos humanos han continuado
no sólo en lo político, civil y
económico, sino también desde los
puntos de vista cultural y social. La política
de aislar a los cubanos del mundo exterior, impedirles
el acceso a Internet, dañar la identidad
nacional con la prohibición a la divulgación
de las obras de glorias de la cultura cubana residentes
o fallecidos en el extranjero, como es el caso
de Celia Cruz, Guillermo Cabrera Infante, Bebo
Valdés y otros muchos, se mantiene, a pesar
de la embustera retórica patriotera de
los intelectuales oficiales.
A lo que se añade un sistema educacional
en declive, dañado por dogmáticos
condicionamientos y una insoportable carga propagandística
e ideológica.
En el plano social, la prohibición de
organizaciones independientes que representen
a los ciudadanos y defiendan sus intereses está
vigente con todo rigor, comprendida la total inexistencia
de verdaderos sindicatos que defiendan a los trabajadores
de la explotación a la que están
sometidos, violándose así acuerdos
internacionales suscritos por las propias autoridades
cubanas. A esto se agrega la degradante situación
de los cubanos en general, en una sociedad donde
se les discrimina y somete a un perverso apartheid
turístico que incluye, entre otras cosas,
el acceso a instalaciones de la salud, sólo
para los extranjeros.
Esperamos que las conclusiones de la Unión
Europea sean cumplidas por todos los miembros,
incluyendo aquellos que recientemente se han destacado
por su complacencia con el totalitarismo, y menospreciado
a los cubanos que han preferido el sacrificio
y "la estrella que ilumina y mata" de
que hablara José Martí en su poema
Yugo y estrella.
Si bien los embargos y las rupturas no son terreno
fértil para resolver los problemas y conducir
las sociedades hacia el progreso, los diálogos
sin principios y las continuas concesiones al
totalitarismo si recibir nada, tampoco constituyen
vías válidas para promover la democracia
y el respeto de los derechos humanos. Por el contrario,
favorecen el empecinamiento del despotismo.
El gobierno provisional, heredero de una crisis
de enorme magnitud, con problemas acumulados por
el tiempo, y el peligro de que su principal apoyo
estratégico, Venezuela, sea crecientemente
menos fiable, debería recibir la rama de
olivo tendida por la Unión Europea y decidirse
a iniciar un proceso de negociaciones, dentro
de un marco de cambios graduales internos, y así
evitar el peligro de convulsiones sociales que,
de producirse, todos los cubanos resultarían
perdedores.
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