|
Ante
el monumento a las víctimas del comunismo
Soren Triff, El
Nuevo Herald, 21 de junio de 2007.
Los estadounidenses supervivientes del comunismo
tenemos un monumento en Washington, inaugurado
por el presidente George W. Bush el 12 de junio.
Hace 17 años en una de mis primeras columnas
en este espacio escribí sobre la necesidad
de recordar a las víctimas. El artículo
terminaba así: ''A la sugerencia de crear
museos del Holocausto en todo el mundo, se debe
agregar la de construir museos del holocausto
comunista también. Buen lugar de descanso
para el marxismo y el mejor monumento a sus muertos
y sobrevivientes.'' Me complace haber servido
a mis lectores en aquella ocasión y que
la Victims of Communism Foundation y su director,
Lee Edwards, hayan hecho realidad ese deseo.
Los ex presos políticos cubanos Angel
Cuadra, Pedro Fuentes y Armando Valladares estuvieron
presentes en la inauguración. Fuentes expresó
que el comunismo fue ''la tragedia más
grande que ha sucedido en el mundo'', y agregó
que ''lo peor es que todavía existe'',
según la Heritage Foundation.
Entre los millones de víctimas, Bush recordó
a los ''indios miskitos asesinados por la dictadura
sandinista de Nicaragua, y a los balseros cubanos
ahogados al escapar de la tiranía'', informó
la Casa Blanca. El presidente también mencionó
a los ucranianos, rusos, lituanos, latvios, estonios,
chinos, camboyanos, alemanes orientales, polacos
y etíopes. "Nunca sabremos los nombres
de todos los que perecieron, pero en este lugar
sagrado, las víctimas desconocidas del
comunismo serán veneradas y recordadas
siempre''.
Tunne Kelam, miembro del Parlamento Europeo,
dijo que ''las víctimas del comunismo aún
carecen de las garantías que las víctimas
del nazismo tuvieron de que no sucedería
Nunca más''. El líder estoniano
agregó que ''mientras no haya una evaluación
política internacional facultada del sistema
autoritario comunista, no se puede tener tal garantía.
Así que en la práctica las víctimas
del comunismo son vistas como víctimas
de segunda clase'', informó CNS News.
Las palabras de Kelam están justificadas.
La brillante intelectual Svetlana Boym, que quizás
ha escrito las primeras páginas de la historia
cultural poscomunista rusa, en The Future of Nostalgia
observó el regreso del viejo autoritarismo
encubierto con el lenguaje global y la cultura
comercial de finales de los 90 y principios del
2000, en obras como la del cineasta Nikita Mijalkov
Burnt by the Sun, y en actitudes de jóvenes
que llaman a la democracia algo así como
''democraciaporquería'', parecido a la
''pluriporquería'' de Fidel Castro. Espero
que este monumento contribuya a los esfuerzos
de mostrar la inhumanidad del comunismo.
Debe aprovecharse la ocasión para hablar
de la ausente historia de la contribución
de los supervivientes del comunismo al desarrollo
de Estados Unidos. Norteamérica recibió
a comunistas y socialistas europeos al principio
del siglo XX, pero ya en los años 20, muchos
inmigrantes eran víctimas del comunismo.
Es un buen momento para recordar el aporte de
los supervivientes del comunismo a Estados Unidos.
Esa historia mostrará cómo unos
seres humanos que en culturas autocráticas
son expulsados como ''basura'' en culturas modernas
son personas de gran valor.
Mientras esa historia se escribe, millones de
supervivientes del comunismo en Estados Unidos
tendrán un nuevo lugar que mostrar a hijos
y nietos cuando visiten Washington. Allí
se reunirán africanos, asiáticos,
europeos y latinoamericanos para recordar, conmemorar,
pero también celebrar la victoria sobre
el autoritarismo de un grupo humano relativamente
pequeño de Occidente empecinado en defender
la libertad.
|