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DE CUBA El
Nuevo Herald
Reportan avances de Radio y TV Martí
Pablo Bachelet / The Miami Herald. 20 de junio de 2007.
La programación de Radio y TV Martí, frecuentemente criticada por algunos como un desperdicio del dinero de los contribuyentes, ha mejorado y existen pruebas anecdóticas de que está llegando a una mayor audiencia en Cuba, según un nuevo informe del gobierno de EEUU conseguido por The Miami Herald.
El informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado también dice que la estación debería hacer planes para competir con una emisora del gobierno venezolano y critica la falta de un plan estratégico para una Cuba post Castro y por ''viejas e insistentes preocupaciones sobre la moral de los empleados''. Pero califica al director de la estación, Pedro V. Roig, como "el más efectivo de la historia reciente''.
El reporte, que se estaba distribuyendo en Washington esta semana, también afirma que la estación está planeando poner otro avión en el aire a breve plazo, sumándose al que despegó en octubre.
En los últimos meses, Radio y TV Martí han confrontado una campaña de críticas de los medios de comunicación y de algunos legisladores que dicen que una combinación de interferencia gubernamental, dudosos estándares periodísticos y débil supervisión administrativa han socavado la credibilidad y la audiencia de la emisora.
El representante Jeff Flake, demócrata por Arizona, frecuentemente ridiculiza a Radio y TV Martí, que ha costado más de $250 millones durante la última década, como "un programa de empleos en Miami''.
Pero el reporte, que está rotulado como ''sensible pero no clasificado'', ofrece una evaluación generalmente positiva y optimista de la Oficina de Trasmisión a Cuba (OCB), la agencia matriz de TV y Radio Martí.
Dice que la OCB está ''en una coyuntura crítica de su historia'' en momentos en que el gobierno de Bush acelera sus esfuerzos para una transición a la democracia tras la era de Castro.
Sugiere que la OCB debería pensar más allá de las 48 horas tras la muerte de Castro y competir ''a corto plazo'' con las transmisiones comerciales y ''contrarrestar las trasmisiones cada vez más exitosas'' de Telesur, un canal controlado en gran medida por el presidente de Venezuela Hugo Chávez.
El reporte de 43 páginas dice que hay pruebas ''anecdóticas'' de que más cubanos ven TV Martí desde que un avión bimotor --conocido como Aero Martí-- empezó a transmitir durante períodos de cinco horas seis días a la semana.
Se supone que las transmisiones del avión pueden alcanzar partes de Cuba alejadas de las estaciones de interferencia del gobierno, la mayoría de las cuales están en los alrededores de La Habana.
La operación del avión Aero Martí cuesta $5.9 millones anuales, según el informe.
Pero, a diferencia de un anterior informe del 2003, el Inspector General no da información detallada de la cantidad de personas que escucha o ve las programaciones. Dice que una encuesta de enero del 2007 entre cubanos recién llegados, comisionada por Spanish Radio Productions en cooperación con el Miami Dade College, encontró que los "índices de audiencia dentro de Cuba eran significativamente mayores que los anteriormente reportados, especialmente para TV Martí''.
Alberto Mascaró, el jefe de personal de la estación, dijo que la encuesta entre los recién llegados revelaba que 17 por ciento de ellos había visto TV Martí. Anteriormente, las cifras de televidentes eran ''poco significativas''. Joseph O'Connell, un portavoz de la OCB, dijo que Radio y TV Martí estaban recibiendo más llamadas por teléfono de oyentes y televidentes en Cuba que dicen estar viendo los programas a pesar de la interferencia.
Un informe de febrero del 2007 del International Broadcasting Bureau, la agencia federal que provee servicios a las emisoras del gobierno, recomendó ulteriores mejoras en los estándares de la programación de la OCB pero observó que había habido ''una sustancial mejoría'' en el cumplimiento por TV Martí de las orientaciones del gobierno de EEUU.
Sin embargo, el informe del Inspector General dice que ''en algunas ocasiones se violan las orientaciones''. El anfitrión de un programa de panel ''monopolizaba la conversación al mismo tiempo que editorializaba'', dejando poco tiempo para que el invitado pudiera responder. El reporte recomienda cursos para que los periodistas eviten ''los monólogos y editorializar'', descartando los temas con fuentes insuficientemente investigadas y creando mecanismos para el control editorial.
El informe asegura que la información obtenida por los disidentes y periodistas independientes, aunque importante, era ''una amenaza'' para la credibilidad de Radio y TV Martí porque algunos disidentes pudieran ''tratar de promover sus propias causas'' mientras que otros pudieran ser agentes del gobierno cubano posando como disidentes.
''La OCB está muy consciente de ese reto'', dice el reporte.
Un panel de la Cámara de Representantes ha asignado $34 millones para Radio y TV Martí en el año fiscal del 2008, lo mismo que en el 2007.
Radio y TV Martí también se trasmiten por la señal de TV Azteca de Miami, que es llevada por TV satélite, y por Radio Mambí, aunque el reporte recomienda revisar esos contratos para "evaluar si consiguen público adicional y justifican su costo''.
El informe califica a Roig, que se hizo cargo de la emisora en el 2003, de ''líder dinámico e inspirador''. Sin embargo, también observa que algunos empleados critican a la administración por comunicarse mal y por un presunto favoritismo, en el que unos ''pocos escogidos'' obtienen la mayoría de las promociones y de los aumentos salariales. El reporte dice que algunos pudieran estar cuestionando el énfasis de Roig en las operaciones de TV a posible expensas de la radio.
Las inspecciones que condujeron al informe, encabezadas por Franklin Huddle, un antiguo embajador a Tajikistán, tuvieron lugar en Washington entre el 5 de enero y el 2 de marzo, y en Miami entre el 5 y el 20 de marzo de este año. Huddle también visitó la Oficina de Intereses de EEUU en la Habana.
pbachelet@MiamiHerald.com
Exiliados disputan el nombre de Pedro Pan
Wilfredo Cancio Isla, El Nuevo Herald. 20 de junio de 2007.
El nombre de Pedro Pan, que identificó el éxodo de 14,000 niños cubanos hacia Estados Unidos hace más de cuatro décadas, está ahora en disputa entre partidarios y opositores de convertirlo en una marca registrada.
Tres exiliados cubanos que emigraron durante la llamada Operación Pedro Pan, presentaron la pasada semana un aviso de oposición ante la Oficina Federal de Marcas y Patentes (PTO) en Washington, tratando de impedir que el nombre sea oficialmente registrado.
''Pedro Pan es un término genérico comúnmente usado y entendido para identificar a los menores que emigraron sin sus padres desde Cuba a Estados Unidos entre 1960 y 1962'', dice el documento. "Por lo tanto, el nombre de Pedro Pan es incapaz de fungir como un indicador de fuente y no es registrable''.
La reclamación de ocho páginas fue presentada a nombre de Yvonne M. Conde, residente en Nueva York; Oscar B. Pichardo, de Redondo Beach, California; y Manuel Gutiérrez, de Boyton Beach, Florida.
Los tres afirman que han sido contactados por directivos del Grupo Operación Pedro Pan (OPPG) --establecido en 1991-- para impedirles que usen el nombre en correos electrónicos, páginas digitales y eventos sociales.
''Es intolerable que se nos impida usar el nombre de Pedro Pan'', manifestó Conde, autora del libro testimonial Operación Pedro Pan (1999). "Todos tenemos el derecho de llamarnos Pedro Pan; el sacrificio de nuestros padres no debe ser monopolizado por un grupo''.
Los directivos de OPPG dijeron ayer que la oposición los toma por sorpresa, luego que la PTO había aceptado la solicitud de registración, presentada el pasado 30 de enero y publicada en la Gaceta Oficial de EEUU el 15 de mayo.
''Nos sentimos muy sorprendidos y no comprendemos los motivos de esa oposición'', afirmó Elly Chovel, directora de la junta de fideicomiso de OPPG. "La realidad es que el programa de niños refugiados cubanos se logró principalmente por Monseñor Bryan O. Walsh, quien es considerado universalmente como el padre de Pedro Pan''.
Chovel explicó que tras la fundación de OPPG, el propio Walsh sugirió registrar el nombre de la la agrupación en 1993 con el propósito de "proteger al público en general y evitar que se usara el nombre para asuntos de lucro personal''.
Walsh,principal protector de los niños refugiados durante la Operación Pedro Pan, falleció en Miami en el 2001, a los 71 años.
Además, el OPPG argumenta que en diciembre del 2006 el Hospital Great Ormond Street de Londres le dio su consentimiento para usar el nombre de Pedro Pan. El escritor escocés James M. Barrie (1860-1937), creador de la historia de Peter Pan, donó los derechos mundiales sobre el personaje a esa institución londindense.
Pero los opositores a la petición de OPPG alegan que lo incomprensible es tratar de registrar el nombre españolizado de Pedro Pan cuando ya la agrupación había sido debidamente inscrita 14 años atrás.
''¿Por qué apropiarse del nombre si ya el grupo está registrado?'', se pregunta Conde.
Chovel considera que desde el punto de vista histórico, moral y legal el nombre Pedro Pan pertenece a la organización.
''Y para nosotros ese nombre es sagrado'', enfatizó Chovel.
El arbitraje de la PTO sobre el caso pudiera demorar meses.
Ambas partes tendrían la posibilidad de negociar un acuerdo antes de que la querella escale un proceso judicial.
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