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HUMOR
Nefasto, el doping y el síndrome de la evasión
Víctor Manuel Domínguez, Sindical
Press
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Los
deportistas cubanos nunca han tenido que doparse
para alcanzar altos rendimientos, pues con sólo
anunciarles que saldrán de viaje les sube
la bilirrubina y se defienden como gato boca arriba
con estrés.
Si a esto le sumamos que su alimentación
es a base de productos endémicos de otras
naciones, como son la carne vacuna, el pescado
y la mantequilla, por sólo citar algunos,
no hay dudas de que el doping resulta innecesario.
Por otra parte, y en respuesta a quienes proponen
que cada uno de los deportistas que integren las
delegaciones cubanas a juegos olímpicos,
mundiales o panamericanos debe llevar un vigilante
per cápita que garantice su regreso, les
demostraré las verdaderas causas de este
síndrome de la evasión.
En primer lugar, y como fieles seguidores de
la consigna revolucionaria "El deporte es
un derecho del pueblo", cuando un atleta
cubano no regresa con el escudo o sobre el escudo
al país, es sólo porque se le fue
el avión, confundió las calles de
su barrio, acá en Los sitios, con las de
Berlín; las edificaciones de La timba con
las de Nueva York, y el tránsito de Bogotá
con el de Cocosolo.
También sucede cada vez que un mafioso
cazatalentos les pone una pistola en la cabeza,
le apunta con un fajo de billetes al corazón,
o lo convence que de no regresar con medallas
a Cuba puede olvidarse de la palabra viaje, de
la comida para aletas de alto rendimiento, y concluir
su carrera deportiva como entrenador de dominó
en un círculo de abuelo de la comunidad.
¡Nunca porque pretenden quedarse!
Y aunque está demás enumerar las
múltiples razones solidarias para que muchos
de nuestros boxeadores, futbolistas, peloteros,
ciclistas, nadadores, gimnastas, voleibolistas
y espadachines pongan pies en polvorosa no más
toquen tierra en cualquier lugar, les hablaré
de "La Quedalogía".
Esta rama científica del síndrome
de la evasión, se deriva del cubano queda
(huir, pirarse, abandonar), y del griego logos
(conocimiento). Quedalogía: ciencia del
conocimiento para la fuga. Es tan conocida en
la Isla como el apagón.
Pero si bien es practicada a través de
balsas, catamaranes, tablones y todo lo que flote
sobre el mar, además de trenes de aterrizaje
y bodegas para equipaje de cualquier cosa que
vuele (siempre de acuerdo al poder adquisitivo
del aspirante a la fuga), en los deportistas alcanza
una mayor dimensión.
No sólo por el interés solidario
de quedarse para encarrilar a deportistas extranjeros
agobiados de pena por los excesos de bienes materiales
y la carencia total de espiritualidad, sino también
debido al hueco que dejan en el equipo a la hora
de competir.
No es fácil aceptar, si no fuera por nuestro
nivel de entrega a las causas ajenas, que anuncien
la pelea de los campeones olímpicos Odlanier
Solís, Yunolkis Gamboa o Yan Bartelemi,
y a la hora de sonar el gong se despetronque el
entrenador buscando entre los camerinos, y en
vez de boxeadores encuentre un escuadrón
militar que le anuncie a caja destemplada que
los atletas se piraron del equipo.
Y así nos pasa en otros deportes. Pero
aunque sólo hace días donamos algunos
atletas de voleibol y fútbol para fortalecer
equipos extranjeros, esperamos sobre cumplir el
plan de entrega a las causas perdidas en los juegos
panamericanos a celebrarse en Brasil.
No obstante, insistiremos por tradición,
y porque nos gustan los incumplimientos, en leer
para toda Cuba el compromiso de nuestros deportistas
de regresar con el escudo o sobre el escudo al
país.
Ya era hora de que nuestros aguerridos atletas
aportaran su cuota de talento a la causa del deporte
internacional, y se sacudieran el polvo de tanta
felicidad, condiciones y atención de que
son víctimas en cada terreno de juego y
en el hogar.
Siempre pensamos que a través de "La
Quedalogía" (para disfrazar nuestra
ayuda desinteresada a otros países) podíamos
convencer a muchos deportistas cubanos de alto
rendimiento que hicieran el sacrificio de quedarse.
Sé que la nueva tarea la comprenderán
moqueantes de dolor, pero les suministraremos
mapas para que no pierdan el rumbo si quieren
regresar.
Eso se los aseguro yo, Nefasto "El quedólogo".
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