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EDUCACION
Los derechos incompletos (II)
Roberto Santana Rodríguez
LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - Cierto es
que la Isla exhibe una baja tasa de mortalidad
infantil, comparable a países desarrollados,
y los infantes son inmunizados contra 13 enfermedades
previsibles. Pero éstos no son más
que parte del cumplimiento de los deberes que
para con su pueblo tiene todo gobierno del planeta,
y no debe ser motivo para tanto bombo y platillo,
base reiterativa de la perenne campaña
propagandística gubernamental. También
es posible:
- Encontrar un profesional capacitado, si
no está en Venezuela o en otro país
"colaborando solidariamente con el hermano
pueblo".
- Sufrir las carencias y dificultades que
atraviesa el sistema de salubridad cubano,
como la falta de reactivos para realizar un
simple análisis de sangre o equipos
u otros recursos imprescindibles.
- Morir, victima de epidemias como Dengue,
Hepatitis, Leptospirosis, Meningoencefalitis
y otras, producto de la poca atención
dada a los programas de control epidemiológico
de las diferentes enfermedades transmisibles,
principalmente por la escasez de personal
calificado, la desmotivación de los
profesionales implicados en esas tareas y
las limitaciones en los recursos requeridos
para realizarlas; así como el deplorable
estado higiénico-sanitario, caracterizado
por la presencia de vertederos de basura casi
en todas las cuadras, según afirmó
el Dr. Darsi Ferrer en su artículo
"Autoridades sanitarias y la complicidad
del silencio", además de "la
poca atención dada a los programas
de control epidemiológico de las diferentes
enfermedades transmisibles, principalmente
por la escasez de personal calificado, la
desmotivación de los profesionales
implicados en esas tareas y las limitaciones
en los recursos requeridos para realizarlas".
Otros "derechos" que disfrutan los
niños cubanos son:
- No tomar leche después de cumplir
los siete años, quedando reducido el
desayuno diario al vasito de yogurt de soya
y un panecito.
- Asistir a la escuela con la ropa raída,
la mochila descolorida y rota y los zapatos
deteriorados, mientras los más afortunados
llevan buenas mochilas, y comen buenas meriendas.
Si el niño es hijo de un opositor pacifico,
o de un preso político, tiene garantizado
el sufrimiento a granel.
También está presente en Cuba la
prostitución infantil. Jóvenes desde
muy temprana edad se prostituyen a turistas extranjeros,
ya sea para ayudar a sus familias o emigrar a
cualquier país en busca de oportunidades
que le propicien una vida diferente.
Estos aspectos referentes a los derechos del
niño no se mencionan en los artículos
aparecidos en la prensa cubana en los últimos
días con motivo del 1 de junio, Día
Mundial de la Infancia.
Los periodistas se han limitado a ponderar lo
imponderable, omitiendo lo expuesto en este trabajo,
y como siempre, destacando la situación
de los infantes a nivel mundial, que confronta
serios problemas. Pero, ¿y en la casa qué?
Desde niño escucho el lema: "Los
niños nacen para ser felices y los viejos
para morirse". La felicidad de los más
pequeños se alcanzará cuando sus
derechos sean respetados plenamente.
Derechos
incompletos (I)
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