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DISIDENCIA
Crónica de una familia opositora
Shelyn Rojas
LA HABANA, Cuba - junio (www.cubanet.org) - En
la calle Belascoaín entre San Miguel y
San Rafael, municipio Centro Habana, el gobierno
instaló una casa de cambio (CADECA).
Al lado hay una escalera desvencijada que conduce
a un solar. En uno de sus cuartos, ampliado por
una barbacoa de madera, vive una familia opositora.
Yury Martínez Sánchez, portador
del VIH/SIDA, y Belkis Felicia Jorrín forman
parte de esta familia. Pertenecen a la Comisión
de Atención a Presos Políticos y
Familiares (CAPPF) y al Movimiento Liberal Cubano
(MLC).
A Yury y Belkis los acusan de comprar el dólar
a precios más bajos, y por ende, de sabotear
los intereses del gobierno. Belkis no puede salir
a la calle hasta después de las seis de
la tarde, hora en que cierra la casa de cambio.
En su casa se han realizados vigilias y reuniones
de la CAPPF y del MLC.
Yury se gana la vida limpiando la escalera del
solar, entre otras cosas.
Además, reparte a los transeúntes,
por las calles aledañas, pulsos con la
palabra CAMBIO y ejemplares de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. Conversa con
los vecinos. Les comenta que el único modo
de vivir libres es ejerciendo la democracia.
El 29 de mayo, en horas de la mañana,
Yury estaba sentado a la puerta de la carnicería
de su cuadra, en espera de algún trabajo.
Un carro patrullero lo arrestó y se lo
llevó a la unidad policíaca. Le
decomisaron sesenta y un dólares y mil
ciento noventa pesos. Además, fue multado
con 40 cuotas de a peso. Los policías le
informaron que a los dos días le sería
devuelto el dinero.
Según Belkis, al cabo de una semana, Yury
llegó a la unidad para reclamar su dinero.
El oficial Gamboa le dijo que él no tenía
dinero ahí. Que lo que le esperaba eran
cuatro años en prisión por el delito
de peligrosidad.
Yury -cuenta Belkis- fue golpeado en los calabozos
de la estación. Más tarde fue trasladado
al tribunal municipal de 10 de octubre, donde
se le abrió un expediente, y más
tarde fue conducido a la prisión para los
portadores del VIH/SIDA, ubicada en San Antonio
de Los Baños.
Belkis reclamó el dinero decomisado días
después. Gamboa le comunicó que
para la reclamación debía dirigirse
al oficial Lucio. Hasta la fecha no ha podido
ver a este oficial.
Yury enfermo, apaleado, robado y en prisión,
tendrá tiempo para meditar sobre la justicia
en Cuba. Belkis afirma que ahora, con razones
más que suficientes, su casa continuará
abierta para todo el que desee luchar por el cambio.
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