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CULTURA
El complejo problema de la trova (II y final)
Aleaga Pesant
LA HABANA, Cuba - junio (www.cubanet.org) - Meses
después de concluido el XLV Festival Internacional
de la Trova Tradicional "Pepe Sánchez",
en Santiago de Cuba, muchas son las interrogantes
que se abren sobre el rescate y mantenimiento
de esta tradición musical, vinculada al
nacimiento de la nación, así como
a las luchas por la independencia nacional, atacada
en este momento por el mercantilismo fetichista
y la desidia burocrática.
Considerando estas problemáticas y otras
que no pudieran ser presentadas aquí por
razones de espacio, es que un grupo de trovadores
de la ciudad de Holguín, encabezados por
Orlando Silvestre, propusieron al gobierno y al
Ministerio de Cultura, que se permitiera la creación
de una organización nacional de la trova,
bajo el nombre Agrupación de la Trova Cubana
(ATC).
Según los propulsores de la idea, la agrupación
estaría subordinada al Instituto Cubano
de la Música (ICM), que dirige el vice
ministro Abel Acosta. No obstante, consideran
que seria mejor que funcionara como una organización
de trovadores independientes. En este caso, se
concedería anualmente el Premio Nacional
de la Trova.
El impulso de los orientales llega hasta la preparación
del boceto de la estatuilla del premio "Pepe
Sánchez". Apoyan, además, la
creación de un busto que honre en lugar
publico al insigne músico santiaguero.
Para los especialistas en el tema, la entrega
del Premio Nacional de la Música del año
2004 al músico Silvio Rodríguez,
se considera una concesión por parte de
la burocracia cultural a los juglares, para que
aplaquen sus críticas al ministerio.
Las autoridades culturales santiagueras hacen
lo posible por salvar el festival de la trova;
de ahí la elección de Eliades Ochoa
como presidente de la última edición
del festival. De todas maneras, se enfrentan al
bajo presupuesto que asigna el estado, la sostenida
dolarización del país y el empuje
liberalizador de una economía libre.
Mientras, la gran casona de dos plantas que ocupa
ahora la Casa de la Trova, en Santiago, a un costado
hotel Casa Granda, cobra la entrada al público
a un peso convertible y los servicios que ofrece
se pagan en la "moneda prohibida".
El
complejo problema de la trova (I)
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